El Brasil del Mundial, sin trampa ni cartón

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Existe el Brasil soñado, el símbolo Lula, los muchos éxitos acumulados desde hace una década, la aparición de una gran potencia. Y también está ese Brasil real, el que deja ver en parte el Mundial de fútbol : un país de desigualdades, injusticias, violencia, racismo, machismo y a veces pusilánime.

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Rio de Janeiro, de nuestra corresponsal.    Hace más de un año que alimenta el despecho de la prensa internacional. Los periodistas, procedentes de todo el mundo, aunque lleguen dispuestos a escribir y a filmar en diferentes lenguas, dispuestos a centrarse en las zonas rurales o en las metrópolis, en la costa o en el interior, con independencia del medio de comunicación, utilizan siempre el mismo tono. Todos están tristes, decepcionados, furiosos – digámoslo con franqueza – engañados. Porque con este Mundial, han descubierto de forma abrupta que este Brasil por el que se habían dejado seducir antes de tiempo, era otro. De repente, muestra la cruda realidad y no es agradable.