Regreso a Etiopía

Por

Muchos niños de origen etíope, adoptados por familias occidentales, regresan ahora a su país de origen en busca de sus raíces. Algunos encuentran allí una familia, otros se conforman con recuperar el contacto con un Estado del que ignoran todo. 

Acceso a los artículos es sólo para suscriptores.

De nuestro enviado especial en Addis-Abeba.- Hubo un momento, impensable años atrás, en que sus dos madres, una etíope y la otra neerlandesa, se abrazaron. « Fue... extraño », admite Heran Tadesse, en el salón de la casa de Adís Abeba donde ha rehecho su vida. En la pared, puede verse en un marco de madera, la imagen de sus hermanos etíopes, sonrientes. Al otro lado del pequeño jardín desordenado, los automovilistas tocan el claxon a los estudiantes que se han saltado las clases y que se apelotonan en la acera. « Mi madre etíope se quedó dos meses con nosotros, en los Países Bajos ». Dos meses durante los cuales la joven de 18 años y su madre biológica aprendieron a conocerse, hablaron, fueron de compras y salieron. Menos de un año antes, Heran pensaba que era huérfana. Lo decía su expediente, tan exiguo que solo constaba de un simple folio; así lo creyó ella y sus padres adoptivos. Hasta que supo, por una llamada telefónica, que su historia empezó en una zona rural etíope.