El banco BNP Paribas, investigado por un escándalo de mil millones de dólares

Por Simon Fontvieille

La entidad bancaria francesa BNP Paribas, ha sido acusada de sacar ilegalmente 1.000 millones de dólares de Argentina entre 2001 y 2008, a través de un entramado de filiales radicado en paraísos fiscales. Una quincena de personas han sido imputadas por la justicia argentina, entre ellas cinco altos cargos de la entidad. Investigación. 

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La noticia saltó el pasado 22 de septiembre en Buenos Aires. Aunque pasó inadvertida en el país suramericano, se trata de todo un bombazo en los medios financieros, tanto en Francia como a nivel europeo. El presidente de la Sala 1 de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, Luis María Bunge Campos, confirmaba ese día la imputación de 14 miembros de la filial argentina de BNP Paribas y la apertura de un proceso en el llamado caso de la oficina fantasma. Cinco altos cargos franceses de la entidad están implicados. La Justicia les acusa de, entre los años 2001 y 2008, « organizar o de formar parte de una asociación ilícita destinada al blanqueo de dinero de origen delictivo, con el agravante de ser una actividad habitual ».

El caso implica a la primera entidad bancaria francesa en un escándalo de fraude, de evasión fiscal y de blanqueo, como los que salpicaron en el pasado al HSBC (Inglaterra) o al UBS (Suiza). Todo apunta a que, al igual que los bancos de la competencia, la entidad bancaria francesa recurrió a una contabilidad b y a prácticas dudosas con el fin de que acaudalados clientes sortearan la crisis monetaria de 2001 de Argentina y pusieran sus fondos con total discreción en lugares remotos, de espaldas al fisco argentino.

 © Reuters © Reuters

En un primer auto (470 páginas), hecho público en junio de 2016, un juez argentino de primera instancia ya hacía saltar las alarmas al otro lado del Atlántico al investigar y sentar en el banquillo a una veintena de miembros de la filial argentina del BNP. Ahora, los imputados son 14, tras ser finalmente absueltos cuatro secretarios del BNP y dos responsables argentinos del banco. Pero el BNP sigue estando más que nunca en el punto de mira de la Justicia argentina.

A los investigados se les acusa de poner en marcha, durante siete años, una oficina clandestina, destinada a blanquear el dinero no declarado de acaudalados argentinos, efectuando transferencias no autorizadas a paraísos fiscales u operaciones de cambio ilegales. Cinco dirigentes de la filial del BNP están encausados; Philippe Joannier, director general de la institución entre enero de 2001 y mayo de 2006; Christian Giraudon, director general entre mayo de 2006 y noviembre de 2008 ; Christian Abeillon, director administrativo entre enero de 1999 y diciembre de 2006 ; Michel Basciano, director administrativo de 2006 a 2008 ; y Alexis Quirot de Poligny, jefe de la famosa « oficina oculta ». Todos ellos, contactados por Mediapart, no han respondido a la llamada de este diario.

Sumando el montante de las 22 cuentas, las que han sido identificadas con éxito en el extranjero e incluidas tanto en el proceso penal como en la investigación por blanqueo de capitales –en total 71 cuentas forman parte de la investigación-, la justicia estima un montante de 42 millones de dólares (37,5 millones de euros). Pero, según el principal argumento de acusación y a tenor de uno de los archivos informáticos en poder de los investigadores, a los que Mediapart ha tenido acceso, en total circularon 904,5 millones de dólares (805,4 millones de euros) entre la oficina clandestina del BNP entre los años 2001 y 2007. De esos, 468 millones de dólares (416 millones de euros) pudieron ir a parar a las filiales luxemburguesas del BNP y los 375,8 millones de dólares restantes (334 millones de euros), a las de Suiza. Contactadas ambas, ni la filial de BNP Paribas en Luxemburgo, ni la de Ginebra, han respondido a nuestras llamadas.

El caso saltó en Buenos Aires, en 2007. Entonces, la Justicia argentina seguía la pista de alguien llamado Rubén Darío Romano, acusado de desviar importantes sumas de dinero público del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados. Posteriormente, Romano se vio implicado en un caso de corrupción y de falsificación conocido como « la mafia de los medicamentos ». En un registro efectuado en una de las empresas de Romano, Abril Salud S.A., los investigadores hallaron un interesante documento, redactado en forma de nota, que decía:

« BNP PARIBAS GINEBRA. Es una cuenta fuera del sistema, los extractos llegan al buzón y para cualquier asunto relacionado con la cuenta hay que hablar con Carlos Long (ver los números en la agenda). Hay una inversión en renta fija de 1.159.055,14 del 6 de diciembre de 2006 y bonos a 10 años por importe de 150.000 [según la Justicia, las sumas están expresadas con toda seguridad en dólares]... VISA BNP EXTERIOR. Es una tarjeta que puede emplearse sólo en el extranjero y cuando se usa, Carlos Long envía los gastos por fax y Rubén da su aprobación ».

Los investigadores también hallan un cuaderno con la dirección electrónica de ese famoso Carlos y dónde encontrarlo: en una oficina del BNP Paribas, situada en la avenida de Leandro N. Alem, 855, en pleno Microcentro, en Buenos Aires. Allí, en la planta 25 de un edificio, se encuentra la unidad funcional nº. 27 de la sucursal argentina del BNP.

Carlos Long asegura que el banco no dispone de rastro alguno de esa cuenta suiza « fuera del sistema » y que no sabe « de dónde ha salido el dinero depositado en Ginebra » por Romano. Pero el banquero, acto seguido, se contradice cuando describe la actividad de su oficina; al afirmar que sus miembros « no gestionan cuentas » y sólo dan asesoramiento financiero, revela también que estos empleados pueden ayudar a sus clientes a « dar una orden » de inversión en el extranjero.

El 28 de septiembre de 2007, se efectúa un registro, esta vez en la planta 25 del 855 de Leandro N. Alem, con relación a las cuentas de Romano y esa misteriosa oficina. Se intervienen una quincena de ordenadores, agendas electrónicas, discos duros. En total, se analizan casi 400.000 ficheros informáticos del BNP. Lo que descubren los policías argentinos es sorprendente: intercambio de mails entre miembros de la « oficina nº. 27 » y las filiales suiza, francesa o luxemburguesa del BNP que ordenan la apertura o el cierre de cuentas bancarias de residentes argentinos, folletos publicitarios que ensalzan las ventajas de llevar el dinero a Luxemburgo o la creación de empresas en las islas Caimán, fichas destinadas a hacer el perfil de clientes, listados con los apellidos de dichos clientes y sus haberes o los objetivos de cada empleado de la oficina en términos de gestión de fortuna.

Siguiendo con las investigaciones, se descubren otros elementos demoledores. Efectivamente, aunque tiene permiso municipal, la oficina funcionaba desde el 29 de enero de 2001 sin autorización alguna del Banco Central de la República Argentina (BCRA), indispensable para cualquier entidad financiera. Además, aunque figura en la órbita del sector « banca privada » del BNP, la « unidad funcional nº. 27 » no aparece tampoco en el organigrama oficial comunicado por el banco al BCRA.

A pesar de que los responsables del BNP justifican que se trata de una simple omisión y afirma que dicha oficina se limita a las labores de asesoramiento financiero y de análisis de mercado, las conclusiones del comandante de la Unidad Especial de Delitos Económicos de la Gendarmería Nacional, Ludovico Jarzynski, son bien diferentes. En un informe redactado tras analizarse los ficheros informáticos intervenidos, el gendarme dice que « la asistencia que ofrece [la oficina oculta] a los clientes consiste en ser el vínculo imprescindible en todas las operaciones que realiza el cliente en el exterior » y « que no hay duda de que el banco [el BNP] es parte interesada en la ejecución de las operaciones ». Infringiendo con ello las leyes argentinas.

El juez entonces al frente del caso llegó más lejos en sus conclusiones, al señalar que « el olvido » del BNP a la hora de solicitar una autorización al BCRA para poner en funcionamiento su unidad funcional nº. 27, es fruto « de una decisión deliberada de las autoridades del banco para sustraer las actividades de esa oficina al control del BCRA porque se trata de actividades ilegales, calificables o comparables al blanqueo de dinero de origen ilícito o de evasión fiscal ».

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Periodista formado en el Instituto Francés de Prensa (IFP), Simon Fontvieille, que firma aquí su primera investigación para Mediapart, ha trabajado en las secciones de sociedad del semanario Le Point y de La Croix, así como en el servicio de policía de Clarín, diario argentino de referencia. Actualmente, forma parte de la redacción de Var-Matin y trabaja como freelance para La Gazette de Montpellier, La Vie y Vox Publica (Noruega).