Esos autócratas que organizan sus presidencias vitalicias

Por

En los últimos 15 años, en todos los continentes, varios jefes de Estado autoritarios han puesto fin a la limitación de mandatos. El último en dar el paso ha sido el mandatario chino Xi Jinping. Sin olvidar a Vladimir Putin quien, respetando escrupulosamente la Constitución, ha conseguido convertirse en el hombre providencial del que Rusia no puede prescindir.

Acceso a los artículos es sólo para suscriptores.

Aunque nunca nadie haya tomado a China por una democracia progresista, las instituciones concebidas por los sucesores de Mao Tse-Tung a partir de 1976 garantizaban un mínimo de competencia en el seno del Partido Comunista Chino (PCCh), que se materializaba con la renovación regular de los dirigentes. Pero el presidente de la República Popular Xi Jinping (además de secretario general del partido y presidente de la comisión militar del PCCh), ha acabado con esta práctica al proponer, a finales de febrero, borrar de un plumazo los límites constitucionales que restringen su mandato a cinco años, con la posibilidad de optar a la reelección en una única ocasión. La Asamblea Nacional Popular, al dar su visto bueno a la propuesta el pasado 11 de marzo, autorizaba expresamente a Xi Jinping a convertirse en « presidente vitalicio ».