El negocio de la inmigración ilegal a gran escala

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Nunca antes había sido tan lucrativo. Los traficantes, instalados en Libia y en Turquía y que transportan a miles de sirios y de subsaharianos que huyen de sus respectivos países, disponen de un gran almacén de barcos viejos, de milicias armadas y de medios logísticos y aprovechan las deficiencias del sistema de control de fronteras de la UE.

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En pleno invierno, el tráfico de emigrantes se encuentra en todo su apogeo en el Mediterráneo, pese a que en este periodo la afluencia era tradicionalmente menor debido a las malas condiciones meteorológicas. Las redes de traficantes de personas, ya operen desde Libia o Turquía, desafían a las autoridades europeas. Aprovechan las incoherencias de las políticas migratorias y de asilo de la Unión Europea sin importarles poner en riesgo la vida de las personas que se echen al mar.