Banco Espirito Santo o el «reinado» de una familia en la República de Portugal

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El mundo de las finanzas observa con atención las dificultades por las que atraviesa el banco familiar BES –la principal entidad portuguesa– fruto de los desmanes cometidos por una pequeña oligarquía.

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Igual que el nombre de Agnelli, en Italia, durante la época dorada de Fiat, hablar de Espirito Santo en Portugal hacía pensar inmediatamente en una familia principesca que campaba a sus anchas por los pasillos de los centros de decisión política en el país. El imperio financiero, comercial e inmobiliario – cuya joya de la corona sigue siendo a día de hoy (¿ hasta cuándo ?) el Banco Espirito Santo (BES), el primero del país a tenor de los balances, el que ha dado de comer a varios cientos de sus herederos acostumbrados a llevar un gran tren de vida – se encuentra en la cuerda floja. El fracaso de la aventura en Angola, emprendida por el patriarca de la familia, Ricardo Espirito Santo Sil Salgado, golpea a la familia, que ha visto dañada su reputación, pero también el bolsillo, hasta el punto de que puede perder, por segunda vez, « su » banco, nacionalizado en 1975.