Filiales offshores, en el corazón del capitalismo

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Las prácticas legales destinadas a desviar dinero a paraísos fiscales no son una simple deriva, forman parte del capitalismo financiero globalizado. En la lucha contra la optimización fiscal legal es esencial preguntarse si esta batalla puede llevarse a cabo sin modificar profundamente la naturaleza del actual capitalismo.

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Apple, que deriva dos tercios de sus beneficios a Irlanda, donde la compañía está prácticamente exenta del pagos de impuestos; Whirpol, que hace circular sus beneficios entre sus filiales offshores para reducir su fiscalidad a la mínima expresión; Nike, que ahorra mil millones de euros y que sólo paga el 2% en impuesto de sociedades vía los Países Bajos; Facebook, que lleva el grueso de sus beneficios a las Islas Caimán... Como siempre que se producen nuevas revelaciones sobre la magnitud de los fondos ocultos en paraísos fiscales y sobre la ingeniería financiera que los permiten, los Paradise Papers han provocado la indignación de los responsables políticos franceses y europeos. Y, sin embargo, pese a las aparentes buenas voluntades y el anuncio de diferentes medidas que se pregonan regularmente, el fenómeno de los paraísos fiscales no decae. Y no es para menos: forma parte del sistema económico mundial nacido del cuestionamiento, hace 40 años, del modelo de posguerra.