Suez-Veolia: la sospechosa y millonaria mediación del expresidente de Suez

Por

¡Diez millones de euros! La revelación de los honorarios percibidos por Gérard Mestrallet como mediador entre Suez y Veolia levanta más que indignación en Francia. Y ver a un expresidente organizando el desmembramiento de su grupo ilustra un nuevo lado oscuro de este expediente.

Este artículo es de acceso abierto. La información nos protege Me suscribo

¡Diez millones de euros! Cuando algunos administradores de Suez [en España, propietaria de Agbar] se enteraron de los honorarios, revelados por BFMTV, que iba a percibir Gérard Mestrallet, expresidente de Suez, por sus servicios de mediación entre Suez y Veolia, se negaban a creerlo. [El pasado mes de abril se cerró el acuerdo de fusión entre los dos gigantes franceses de gestión del agua. Atrás quedaba un año de rivalidad. Y Suez y sus empleados se convertieron entonces en los grandes perdedores]. En ningún momento se hizo mención a este contrato, ni siquiera a la labor de mediación del que fuera presidente de Suez, que actuaba en nombre de Equanim, en las distintas reuniones del consejo de administración. 

¿Cómo se puede justificar semejante suma?, se preguntan, furiosos, algunos miembros del consejo de administración, dispuestos a bloquear el pago del contrato (Suez debería abonar cinco millones, al igual que Veolia). La dirección de Suez, apelando a las cláusulas de confidencialidad del contrato, se ha negado a dar la más mínima explicación o detalle al respecto. Ni confirma ni desmiente los importes mencionados. Sin embargo, el asunto puede no quedar ahí. Las próximas reuniones del consejo probablemente serán agitadas. 

Y es que estos diez millones preocupan y enfurecen a los directores de Suez, a sus directivos y a muchos otros. Ha tenido unas consecuencias inesperadas. La condena es general en el pequeño mundo del CAC 40 y sus acólitos, según un buen conocedor del mundo empresarial. « En la última semana, todo el mundo habla de ello, porque es increíble. En mis 30 años de carrera, nunca había visto semejante degeneración. Es un escándalo », explica. 

Por su parte, los trabajadores de Suez se dividen entre el hastío, la ira y un sentimiento de traición renovado. No esperaban gran cosa del expresidente del grupo. Pero ahora, algunos tienen la impresión de que se han traspasado todos los límites de la decadencia. « Es una vergüenza, diez millones de euros por tres días de trabajo y todo ello para construir un acuerdo destructivo para Suez. ¡Bravo, chicos! », se indigna Jeremy Chauveau, delegado del grupo en la central sindical CFDT. 

El expresidente de Engie y Suez, Gérard Mestrallet, en 2015. © THIERRY ROGE/Belga vía AFP El expresidente de Engie y Suez, Gérard Mestrallet, en 2015. © THIERRY ROGE/Belga vía AFP

Para él, como para muchos otros, este episodio se suma a las « muchas cosas inexplicables » que se han sucedido desde el inicio de la ofensiva de Veolia contra Suez, lanzada el 30 de agosto. Este contrato de oro no es más que el resultado final, según ellos, de un proceso en el que todo es problemático: la propia mediación de Gérard Mestrallet, el chapucero acuerdo de principio adoptado en menos de tres horas por el consejo de administración de Suez y, finalmente, la ruina de Suez. 

« Si el acuerdo entre Suez y Veolia hubiera sido equilibrado, se podría haber aceptado el papel de Gérard Mestrallet. Pero ver al expresidente de Suez participar él mismo en el desmembramiento de su grupo y, encima, embolsarse 10 millones, es inexplicable, inaceptable, indefendible », dice un asesor empresarial, que confiesa un claro malestar por lo sucedido. « Cuando pienso que el Elíseo y el Estado entero se movilizaron en 2006 para salvar Suez. El propio Villepin [entonces primer ministro] anunció en las escaleras de Matignon la privatización de GDF y su fusión con Suez. Todo para llegar a esto; dos grupos saqueados, destruidos. Una ruina », recuerda una figura conocida en el mundo político. 

Pero, ¿cómo Gérard Mestrallet, que dejó la presidencia de Engie en 2017 y la de Suez en 2019 para ser solo presidente de honor de los dos grupos, pudo volver a tomar las riendas del asunto? Mestrallet no ha respondido a nuestra solicitud de entrevista. 

Mientras la batalla entre Veolia y Suez alcanzaba su punto álgido, muchos habían percibido la poca diligencia del antiguo presidente de Suez por acudir al rescate de su antigua empresa. Se limitó a escribir un artículo en el periódico Le Figaro defendiendo la independencia del grupo en septiembre. Los servicios mínimos para los empleados. « A Gérard Mestrallet le hubiera gustado que la dirección y el consejo de administración de Suez le llamaran. Le molestó bastante que nadie quisiera escuchar sus consejos durante todo este tiempo », dice una persona conocedora del asunto. « Pero siempre ha estado ahí. Ayudó al grupo desde el principio, pero de forma muy discreta », sostiene, por el contrario, un alto directivo del grupo, ardiente defensor del expresidente. 

Sea como fuere, Gérard Mestrallet, como el político astuto que siempre ha sido, se aprovechará de las reglas establecidas por el ministro de Finanzas, Bruno Le Maire, y las circunstancias adecuadas, para volver a la primera línea e imponerse en la batalla entre los dos grupos. 

El fracaso de la mediación de Moulin 

Esta fue una de las condiciones que puso Bruno Le Maire, tras hacerse cargo del caso Suez y Veolia, que hasta entonces había gestionado de forma discreta, pero directa, el Elíseo: el capitalismo francés no podía dar un espectáculo con dos grupos que se despedazaban y destruían mutuamente, explicó. Había que introducir un mediador para alcanzar un compromiso aceptable para todos. 

Mientras que la dirección y el consejo de administración de Suez se muestran muy partidarios de una solución negociada, el director general de Veolia, Antoine Frérot, no lo ve así en absoluto. Con el 30% de Suez que consiguió comprar a Engie gracias al apoyo del Elíseo, se siente en una posición de fuerza y no ve ninguna razón para no impulsar su ventaja: quiere todo Suez, con sus condiciones, como explicó a finales de agosto. 

Pero el ministro no puede echarse atrás, sobre todo porque los políticos locales empiezan mostrarse muy alterados por este ataque hostil y amenazan con volver a agitar un importante movimiento de remunicipalización del agua. Para sortear la negativa de Veolia, pidió al Ministerio de Economía que supervisara él mismo la mediación entre los dos grupos. Y nombró al hombre más poderoso de su Ministerio para dirigirlo: el director general del Tesoro, Emmanuel Moulin. 

La elección de un alto funcionario para ocuparse de esta negociación sorprende un poco. « Pero al menos, era gratis », ironiza hoy un observador. Para Bruno Le Maire, la candidatura de Emmanuel Moulin es natural. Encarna la voluntad del Estado y conoce el caso a la perfección: antes de ser designado director de uno de los departamentos más importantes del Ministerio, en octubre de 2020, fue director de gabinete de Bruno Le Maire. También es un hombre muy cercano el secretario general del Elíseo, Alexis Kohler, cuya sombra pesa sobre el caso. Esto permite que se transmitan los mensajes y se encuentren puntos en común. 

En diciembre, comienza con gran discreción la misión que dirige Emmanuel Moulin. « Una de las preocupaciones de Economía era mantener dos grupos industriales. Suez estaba dispuesta a venderse a los fondos de infraestructuras. Pero si dejamos que los fondos de infraestructuras hagan lo suyo, dados los medios financieros de que disponen, los grupos industriales quedarán pronto excluidos del juego. Los fondos se harán con todos los activos », explica un asesor de Veolia, que participó en las negociaciones con Bercy. 

No hay movilización sin confianza
No hay confianza sin verdad
Apóyanos