El salvajismo político del ministro francés del Interior

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Gérald Darmanin, investigado por recibir supuestos favores sexuales a cambio de intercesiones políticas, vinculado a un expresidente de la República triplemente acusado por los tribunales franceses, nunca debería haber tomado posesión de la cartera. Desde su ascenso, su comportamiento demuestra que su salida del Gobierno es una cuestión de bienestar público.

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La reciente promoción ministerial de Gérald Darmanin, que está siendo investigado judicialmente por violación y que obtuvo favores sexuales a cambio de una prometida intercesión política, fue un insulto a las mujeres víctimas de abusos por parte de los hombres, de la violencia de éstos y de sus privilegios (lea el artículo de Lénaïg Bredoux).