«Rafale Papers»: un asunto de Estado enterrado

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La Agencia Francesa Anticorrupción (AFA) descubrió que, al margen del contrato de venta de cazas Rafale vendidos en 2016 por Francia a India por un valor de 7.800 millones, Dassault destinó 1 millón de euros a un intermediario procesado por blanqueo de capitales. Pero la AFA enterró el caso. Primer episodio de la investigación de Mediapart sobre un asunto de Estado que también pondrá en entredicho a la justicia y a las autoridades políticas.

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Fue un gran día para la industria militar francesa. Este 23 de septiembre de 2016, en Nueva Delhi, el ministro de Defensa Jean-Yves Le Drian firmó con su homólogo indio, y bajo la mirada del jefe de Dassault Aviation, Éric Trappier, uno de los mayores contratos de armamento conseguido por el Estado francés: la venta de treinta y seis cazas Rafale al Estado indio por 7.800 millones de euros, el equivalente al PIB de un país como Benín.

Un gran éxito para Dassault y sus socios industriales (Safran, Thales, MBDA), pero también para el presidente socialista François Hollande. Sobre todo porque se necesitaron quince años de esfuerzo para ganar esta batalla, desde el lanzamiento del procedimiento de compra en 2001.

Jean-Yves Le Drian intercambia un apretón de manos con su homólogo indio Manohar Parrikar el 25 de enero de 2016 en Nueva Delhi durante una rueda de prensa conjunta del primer ministro indio Narendra Modi y el presidente francés Francois Hollande. © Prakash Singh/AFP Jean-Yves Le Drian intercambia un apretón de manos con su homólogo indio Manohar Parrikar el 25 de enero de 2016 en Nueva Delhi durante una rueda de prensa conjunta del primer ministro indio Narendra Modi y el presidente francés Francois Hollande. © Prakash Singh/AFP

Sin embargo, algunos granos de arena pusieron en peligro el funcionamiento de la maquinaria. En 2018, a raíz de las revelaciones de la prensa, entre ellas las de Mediapart (leer aquí y aquí), se presentaron varias denuncias sobre un posible caso de corrupción y favoritismo. Pero al año siguiente, los procedimientos fueron archivados por la justicia, en Francia y en India.

Oficialmente, todo estaba en orden. El affaire de los Rafale era sólo un espejismo.

En realidad, el affaire existe. Así lo que revela Mediapart gracias a los « Rafale Papers », una investigación en tres episodios basada en numerosos documentos y testimonios inéditos.

Comisiones ocultas, intermediarios dudosos, documentos confidenciales filtrados en plena negociación, cláusulas anticorrupción suprimidas en los contratos: los investigadores franceses e indios han descubierto muchos elementos comprometedores entre los bastidores del contrato. Pero el affaire fue enterrado en ambos países, en nombre de la razón de Estado.

El dossier Rafale amenazó con salpicar al poder su más alto nivel. En la India, implica a un colaborador muy cercano al primer ministro ultranacionalista Narendra Modi. En Francia, el asunto amenaza potencialmente a dos presidentes de la República: François Hollande y su sucesor Emmanuel Macron, que era entonces ministro de Economía. Por no hablar de Jean-Yves Le Drian, incansable vendedor de Rafale bajo el mandato de Hollande, que se convirtió en ministro de Asuntos Exteriores de Macron.

El cuadro no estaría completo sin el grupo Dassault. Como único proveedor de aviones de combate de la Fuerza Aérea francesa, el fabricante de aviones es una empresa estratégica, que no deja de señalar que el Rafale es responsable de 7.000 puestos de trabajo. También es una de las empresas más influyentes de Francia, que lleva más de setenta años cultivando sus redes en el corazón del poder político. « Dassault se siente intocable », dicen, bajo anonimato, varias fuentes conocedoras del dossier.

En esta primera parte de los « Rafale Papers », Mediapart revela cómo la Agencia Francesa Anticorrupción (AFA), situada bajo la doble supervisión de los ministros de Presupuesto y Justicia, ha detectado por primera vez un pago sospechoso de Dassault.

Según nuestras informaciones, la AFA ha descubierto que, justo después de la firma del contrato de Rafale, el fabricante de aviones aceptó pagar 1 millón de euros a un intermediario, investigado en India en otro caso de venta de armas. El fabricante de aviones justifica este pago por una compra de modelos Rafale de dudosa realidad. Pero, contra toda lógica, el director de la agencia decidió no denunciar estos hechos ante la justicia.

Interrogados por Mediapart, el magistrado y director de la AFA, Charles Duchaine, el jefe de los controles de la agencia y los inspectores encargados del caso se negaron a responder porque están sujetos al « secreto profesional ». « Dassault Aviation no hará comentarios », nos indicó un portavoz.

Creada en 2017, la Agencia Francesa Anticorrupción se encarga de comprobar si las grandes empresas han aplicado los procedimientos anticorrupción establecidos por la ley Sapin 2. Las empresas son auditadas por turnos, según un calendario establecido cada seis meses.

En octubre de 2018, la Fiscalía Nacional Financiera (PNF) recibió un informe de la ONG anticorrupción Sherpa en el que se denunciaban posibles actos de « corrupción » sobre la venta de aviones Rafale en India. Azar de fechas: exactamente al mismo tiempo, era el turno de Dassault de ser auditado por la AFA.

Al escudriñar las cuentas del ejercicio 2017, los inspectores se percataron de un gasto de 508.925 euros, consignado en la partida de « regalos a clientes ». Este « importe parecía desproporcionado en relación con todas las demás partidas » de la misma sección, se puede leer en el informe confidencial de auditoría elaborado por la AFA y consultado por Mediapart.

La cantidad es realmente enorme para un regalo. Aunque no existe un límite claro en la ley, la jurisprudencia considera que ofrecer un reloj o una comida gourmet por valor de unos cientos de euros puede ser suficiente para hablar de corrupción.

Para justificar este insólito « regalo », Dassault aporta a la AFA una « factura pro forma » -es decir, no definitiva, equivalente a un presupuesto- con fecha del 30 de marzo de 2017, emitida por la empresa india Defsys Solutions. « Esta factura, correspondiente al 50% del importe total pedido (1.017.850 euros), tiene como objetivo la fabricación de 50 maquetas Rafale C, con un valor unitario bruto de 20.357 euros », continúa el informe de la AFA.

Maqueta de Rafale en la entrada de las oficinas de una instalación de Dassault Aviation en India, abril de 2018. © Dassault Aviation Maqueta de Rafale en la entrada de las oficinas de una instalación de Dassault Aviation en India, abril de 2018. © Dassault Aviation
Cuando se toparon con el documento a mediados de octubre de 2018, los inspectores de la Agencia Francesa Anticorrupción exigieron una explicación. ¿Por qué Dassault encargó maquetas de sus propios aviones a una empresa india, a 20.000 euros cada uno? ¿Por qué se registra este gasto en la contabilidad como « regalo a los clientes »? ¿Se fabricaron realmente estos modelos, cada uno del tamaño de un coche pequeño?

Según nuestras informaciones, el grupo Dassault no ha podido proporcionar a la AFA el más mínimo documento que acredite la existencia y la entrega de estos modelos. Ni siquiera una simple foto. Los inspectores sospechan entonces que podría tratarse de una compra ficticia, destinada a ocultar flujos financieros ocultos.

Tras la publicación de nuestro artículo, Defsys Solutions ha indicado que las maquetas fueron efectivamente fabricadas y entregadas. Según los comprobantes fiscales elaborados para la empresa, las 50 maquetas se enviaron a las instalaciones de Dassault en Nueva Delhi entre septiembre de 2017 y enero de 2018, y se facturaron en 882.000 euros.

Sin embargo, cuando los inspectores de la AFA descubrieron el contrato en octubre de 2018, Dassault se preocupó. Según varias fuentes familiarizadas con el asunto, el fabricante de aviones se quejó de que los inspectores fueran « demasiado exigentes y pidieran demasiados documentos ».

Para entender la preocupación de Dassault, basta con seguir el dinero. La empresa Defsys Solutions, que vendió los modelos, es uno de los subcontratistas de Dassault en India en el marco del contrato del Rafale. Salvo que esta PYME de 170 empleados no está, según su página web, especializada en la fabricación de maquetas: ensambla simuladores de vuelo y sistemas ópticos y electrónicos para la industria aeronáutica, a menudo bajo licencia de fabricantes extranjeros.

Defsys es propiedad del clan Gupta, cuyos miembros llevan tres generaciones trabajando como intermediarios en la industria aeroespacial y de defensa. Según revelaron a partir de enero de 2019 los medios indios Cobrapost y Economic Times, Sushen Gupta era el agente de Dassault en India, por lo que supuestamente trabajó en el contrato de los Rafale y obtuvo documentos confidenciales del Ministerio de Defensa.

Coincidencia: el intermediario envió la millonaria factura de maquetas seis meses después del final feliz: la firma, en septiembre de 2016, del contrato entre el ministro francés de Defensa Jean-Yves Le Drian y su homólogo indio.

En marzo de 2019, Sushen Gupta fue detenido por agentes de la Enforcement Directorate, la poderosa agencia india contra el blanqueo de capitales.

En libertad bajo fianza, el intermediario está siendo investigado por « blanqueo de capitales » en el « Choppergate », un escándalo de corrupción relacionado con la venta de helicópteros a India por parte del grupo italo-británico AgustaWestland. Sushen Gupta y sus cómplices son sospechosos de haber recibido casi 50 millones de euros en sobornos del industrial, y de haber redistribuido parte de ellos en forma de sobornos a funcionarios indios. Preguntado por Mediapart, el intermediario no respondió.

Charles Duchaine, magistrado y director de la Agencia Francesa de Anticorrupción (AFA). © Eric Piermont/AFP Charles Duchaine, magistrado y director de la Agencia Francesa de Anticorrupción (AFA). © Eric Piermont/AFP
La detención de Sushen Gupta y las revelaciones de la prensa india no escaparon a la Agencia Francesa Anticorrupción. En 2020, en el momento de finalizar su informe, la AFA disponía de pruebas contundentes que incriminaban a Dassault: pruebas de que el fabricante de aviones había pagado, a través de un contrato de 1 millón de euros destinados a la compra de maquetas de dudosa existencia, a un intermediario indio implicado en un caso de corrupción.

Sin embargo, Charles Duchaine, director de la agencia, decidió no denunciar el asunto ante los tribunales. Y el affaire de las maquetas fue despachado en dos breves párrafos por la AFA en su informe sobre el control de Dassault.

En una entrevista concedida en octubre de 2017 a la revista Décideurs, Charles Duchaine se había mostrado, no obstante, dispuesto a « sancionar los comportamientos indebidos »: « El artículo 40 del Código de Procedimiento Penal obliga a todo funcionario o agente público a denunciar ante la fiscalía competente todas las infracciones observadas en el ejercicio de sus funciones. Aplicaremos esta obligación tan pronto como tengamos motivos para hacerlo ».

Además, la AFA se había mostrado mucho más ofensiva tras otra inspección realizada a finales de 2017 a Sonepar, el principal distribuidor de material eléctrico del mundo. Según nuestras informaciones, la agencia había realizado, en este caso, un informe presentado ante la fiscalía de París en abril de 2018, incluso antes de haber finalizado su investigación. Esto contribuyó a la apertura de una amplia información judicial sobre el supuesto cártel del material eléctrico.

La decisión de Charles Duchaine de no alertar a la justicia es aún más incomprensible si se tiene en cuenta que cuando se descubrió el asunto de las maquetas de aviones, la Fiscalía Nacional Financiera (PNF) también estaba trabajando en el asunto del los Rafale indios. Pero, como mostrará Mediapart en la segunda parte de nuestra investigación « Rafale Papers », el PNF también hizo todo lo posible para ignorar la cuestión.

Versión y edición española : Irene Casado Sánchez.

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