Suena el Himno a la alegría, de Beethoven. El reloj marca las 22h27 cuando Emmanuel Macron, vestido con un abrigo oscuro, hace acto de presencia en la explanada del Museo del Louvre. Sube al escenario instalado ante la archiconocida pirámide, encargada por François Mitterrand al arquitecto Ieoh Ming Pei. Cuatro largos minutos solemnes, casi rimbombantes. Alguien entre el público grita entonces: « Quería ser Júpiter, ahí está ». Hace dos horas y media que Emmanuel Macron es el nuevo presidente electo de la República.