La democracia no es la guerra

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El debate sobre el estado de urgencia es una cuestión de eficacia : ¿cuál es la respuesta adecuada al desafío totalitario del Estado islámico? La escalada de seguridad es una respuesta a corto plazo, inspirada por la inmediatez política más que por la preocupación de alcanzar soluciones sostenibles. Concediendo al adversario una victoria simbólica, esta desarma a nuestra sociedad tanto como la protege, amenazando nuestras libertades individuales y los derechos colectivos.

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No hay por un lado gobernantes responsables y, por el otro, comentarista irresponsables, hombres de Estado versus niños del coro, concernidos frente a los indiferentes. Los seis diputados –tres socialistas y tres ecologistas- que, el jueves 19 de noviembre, votaron contra la prolongación durante tres meses del estado de urgencia, cuando aún era posible prolongar esta medida durante seis días más, no están menos preocupados que los ciudadanos y tampoco son menos sensibles que aquellos que promueven esta fuga hacia el estado de excepción y, por consecuencia, hacia la suspensión de la democracia.