Retrocedamos por un instante nueve meses para medir mejor el alcance de lo ocurrido este domingo 23 de abril. Por aquel entonces, el guión parecía escrito. Y el reparto se anunciaba como sigue: Hollande, Sarkozy, Le Pen y Mélenchon. « En 2012, repetimos el partido », era el título de la película deseada por todos. O casi. François Hollande hacía meses que repetía que su rival preferido sería Nicolas Sarkozy. Éste se comprometía a aplastar al « gran inútil », parafraseando sus elegantes palabras. A la empresa familiar Le Pen no le quedaba otra opción que presentar a una de sus representantes. En cuanto a Mélenchon, verso suelto desde hace tiempo, podía imponerse sobre las debilidades y las divisiones de las izquierdas radicales.