Salvar a los migrantes, es salvarnos nosotros mismos

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La cuestión migratoria es la prueba decisiva para las personas que se dicen de izquierdas y que abogan por la emancipación de los pueblos y por la igualdad de derechos. Lejos de proteger las conquistas sociales, toda concesión a favor de las políticas de rechazo, de preferencia nacional o de fronteras identitarias, facilitará el ascenso de la extrema derecha.

(Lea aquí el manifiesto lanzado este miércoles 26 de septiembre por Regards, Politis y Mediapart, firmado por más de 150 personalidades, en favor de la acogida de inmigrantes)

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« ¡Actúa en tu lugar, piensa con el mundo! »,  recomendaba Édouard Glissant (1928-2011), poeta y filósofo, cuya poética era también política. Al poner en práctica esta recomendación, fue el primero en alertar –en 2007, al comienzo del quinquenio de Nicolas Sarkozy– del retorno francés de este veneno político: la identidad nacional, esa cerrazón sobre nosotros mismos, esa cerrazón hacia los demás, ese olvido de la relación con el mundo. El manifiesto, que lleva por título Quand les murs tomber [Cuando caen los muros (Galaade)], también lo defendió Patrick Chamoiseau, autor, diez años más tarde, de Frères migrants (Seuil).