Mercado de líderes en la EU: las capitales pisotean al Parlamento Europeo

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Con el nombramiento del socialdemócrata italiano David-Maria Sassoli como presidente del Parlamento, anunciado este miércoles, los líderes europeos terminaban de consensuar los nombres de quienes dirigirán la UE los próximos años. La principal sorpresa de un casting poco coherente: la ministra de Defensa alemana, próxima a Angela Merkel, candidata a la presidencia de la Comisión.

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Una ministro alemana en declive, una exministra francesa bajo el mandato de Nicolas Sarkozy condenada por « negligencia » en el affaire Tapie, o, incluso, un ex primer ministro belga que pactó con la extrema derecha antes de ser expulsado del poder el pasado mes de diciembre...

Han hecho falta cerca de 26 horas de negociaciones, distribuidas entre el domingo y el martes en Bruselas -diez horas más que la épica cumbre sobre el futuro de Grecia en 2015-, para que los líderes europeos se pongan de acuerdo sobre los nombres de los posibles futuros líderes de la UE.

Estos últimos, en su mayoría políticos europeos de segundo rango, proceden de tres partidos europeos diferentes, el PPE (Partido Popular Europeo), los socialdemócratas (incluido el PS) y los liberales (incluido el LREM –La Republica En Marcha). Esta alianza tripartita debería dar forma a los contornos de la coalición política de los próximos cinco años en Estrasburgo. 

El casting elegido es absolutamente paritario (dos hombres y dos mujeres). También es, como se encargó de subrayar Emmanuel Macron la noche del martes 2 de julio, totalmente francófono. Sin embargo, no responde a las exigencias de equilibrio geográfico (ningún puesto recae sobre los países del Este).

Por encima de todo, no envía ningún mensaje de fondo sobre las formas de relanzar el proyecto europeo e ignora el ascenso de las formaciones ecologistas observado en las urnas el pasado mes de mayo. También es probable que se asalte a muchos eurodiputados, que se instalaron este mismo martes, durante su primera sesión en Estrasburgo. 

« Después de días de discusión, este acuerdo entre bambalinas es grotesco. No satisface a nadie, son solo juegos partidistas de poder. Esto no es lo que se merecen los europeos », criticó la alemana Ska Keller, copresidenta del grupo de los Verdes en el Parlamento. Los ecologistas no cuentan con ningún representantes en la mesa del Consejo. 

Ursula von der Leyen (Comisión Europea), Charles Michel (Consejo Europeo), David-Maria Sassoli (Parlamento Europeo), Josep Borrell (Alto Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea) y Christine Lagarde (Banco Central Europeo). © Reuters Ursula von der Leyen (Comisión Europea), Charles Michel (Consejo Europeo), David-Maria Sassoli (Parlamento Europeo), Josep Borrell (Alto Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea) y Christine Lagarde (Banco Central Europeo). © Reuters

La mayor sorpresa es la elección de Ursula von der Leyen, de 60 años, actual ministra de Defensa alemana, figura moderada de la CDU de Angela Merkel, fruto de una familia de aristócratas. Durante un tiempo pregonada como la sucesora de Merkel en la Cancillería, quien vivió sus doce primeros años en Bruselas, ha ido perdiendo atractivo a lo largo de los últimos años. Como señaló el eurodiputado alemán Sven Giegold, varios escándalos empañan actualmente su gestión en el Ministerio de Defensa.

Como muestra de las dificultades de las negociaciones, la canciller se abstuvo en la votación del martes, preocupada por la posibilidad de que su coalición CDU-CSU-SPD se desintegrase en Berlín. Incluso si, según la versión del presidente del Consejo, Donald Tusk, « apoyó, a título personal, todo el paquete » de nombramientos.

Angela Merkel tuvo que consultar a sus interlocutores socialdemócratas del SPD, que estaban muy molestos por la elección de Von der Leyen. Udo Bullman del SPD en el Parlamento Europeo consideró « inaceptable » esta candidatura: « No podemos tirar por la borda sin más el principio de los líderes europeos, porque a algunas personas no les gusten los resultados de las elecciones europeas ».

Y el socialista alemán insistió: « Si permitimos que Salvini [ministro italiano del Interior, extrema derecha], Orbán [jefe del Gobierno húngaro] y los demás rechacen a un candidato competente y democráticamente elegido, como es el caso de Frans Timmermans, precisamente porque defiende los valores fundamentales de la UE, será una prueba de la pobreza de nuestra comunidad ».

El pasado fin de semana, el escenario era completamente diferente y parecía contar con el beneplácito de Angela Merkel. Al margen del G20 de Osaka, los líderes europeos presentes se pusieron de acuerdo sobre el nombre del holandés Frans Timmermans para dirigir la Comisión. Merkel, en particular, había aceptado descartar al alemán Manfred Weber, líder del Partido Popular Europeo (PPE), a pesar de haber ganado las elecciones de mayo y de ser miembro de su familia política.

Pero Timmermans es el líder de los socialdemócratas europeos. En Bruselas, el domingo por la tarde, figuras del PPE desautorizaron a Angela Merkel y se negaron a apoyar a un socialista. Los dirigentes polacos y húngaros, en particular, han hecho todo lo posible por bloquear a Timmermans, a quien detestan por haber abierto, como vicepresidente de la Comisión de Jean-Claude Juncker, procedimientos contra Hungría y Polonia por incumplir el Estado de Derecho.

El martes por la noche, el casting de los elegidos dejó un sabor muy amargo. No sólo los líderes europeos pisoteaban al Parlamento, al negar el sistema de « jefes de filas », que exige que el candidato propuesto por el partido europeo que se impuso en las elecciones asuma automáticamente la Presidencia de la Comisión, también cedieron a las demandas de Viktor Orbán y sus aliados, aunque eran una minoría en la mesa, al excluir a Timmermans.

Esto hizo que el diputado verde holandés Bas Eickhout dijera: « Enhorabuena al Consejo. Se ha masacrado el Estado de Derecho, a favor de algunas posiciones de poder, a favor de Merkel, Macron y Sánchez ».

Ursula von der Leyen apareció el martes como un posible vínculo entre el ala más dura del PPE, Angela Merkel y Emmanuel Macron. Este último llegó a decir que había apostado por ella ante los alemanes, y recuerda haberla visto defender, en el último Salón Aeronáutico de París en junio, « el avión de combate del futuro » junto a la ministra francesa Florence Parly. « Vi su eficiencia, su capacidad de hacer », dijo Macron el martes por la noche.

¿Será confirmada Von der Leyen por el Parlamento Europeo en la votación prevista para mediados de julio? « No soy un profeta », respondió con cautela Donald Tusk el martes por la noche.

Mientras tanto, el liberal belga Charles Michel, aliado de Emmanuel Macron, sustituirá a partir de octubre a Donald Tusk como presidente del Consejo Europeo. El hijo del comisario europeo Louis Michel (2004-2009) fue el primer ministro de una controvertida coalición de derechas, de 2014 a 2018, en la que participaron partidos liberales, demócratacristianos e independentistas flamencos (incluido un ala abiertamente anti-migrante del N-VA). Antes de tener que tirar la toalla, tras la salida del N-VA.

Raoul Hedebouw, portavoz del Partido Laborista Belga (PTB, izquierda crítica), declaró con ironía: « ¿Es ésta la Unión Europea? Se le sanciona en su país por su política de austeridad antisocial y se le promociona en la Europa de la desigualdad y la competencia... ».

Tras los años de Jean-Claude Trichet (2003-2011), Francia pasa a controlar el Banco Central Europeo (BCE) con Christine Lagarde. La condena judicial de la actual responsable del FMI en el caso de arbitraje de Tapie no parece haber molestado a los líderes de los 28. Los mismos que han vuelto a proponer al socialista Josep Borrell, actual ministro español de Asuntos Exteriores, como máximo responsable de la diplomacia europea.

El principal interés de este casting, cuando menos barroco y sin mucha coherencia, es que permite a todos los líderes reunidos en torno a la mesa salvar los muebles.

Emmanuel Macron puede decir que ha acabado con el sistema de « jefes de filas » del que no ha querido oír hablar desde el comienzo de la campaña europea. También puede presumir de haber respetado la regla de la paridad que se había fijado y de haber enviado a una francesa, por muy cuestionada que sea, a dirigir la institución más poderosa de la zona euro, el BCE.

Angela Merkel parecía muy debilitada a su regreso de la cumbre del G20, celebrada en Osaka, repudiada por su propia familia política, el PPE. Pero acaba de recuperarse brillantemente en 24 horas, poniendo al frente del Ejecutivo europeo a una de sus aliadas más próxima, a la par que compatriota.

En cuanto al socialista Pedro Sanchez, podía decir el martes por la tarde que « España ha vuelto », tras años de escaso éxito en Bruselas con Mariano Rajoy en el gobierno. Sobre todo porque los socialistas españoles también lideran el Grupo Socialdemócrata en el Parlamento Europeo, con Iratxe García.

El miércoles por la mañana, el nuevo Parlamento también proponía al que será su nuevo presidente. Había cuatro candidatos en pugna por el puesto: la ecologista alemana Ska Keller, la española Sira Rego (IU, comunistas ecologistas), el checo Jan Zahradil (ECR) y el socialdemócrata italiano David-Maria Sassoli.

Este último, experiodista de televisión, se impuso en la segunda vuelta con 345 votos, respaldado por los conservadores del PPE y los liberales de Renew Europe, que no tenían rivales. La gran coalición de tres, tal como ha sido definida en el Consejo en los últimos días, está haciéndose con el poder en Estrasburgo.

Versión española : Miguel López, infoLibresocio editorial de Mediapart, e Irene Casado Sánchez. Edición Irene Casado Sánchez.

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