La derecha dura triunfa en Madrid, Pablo Iglesias se retira de la política

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El Partido Popular de la derechísima Isabel Díaz Ayuso fue el gran ganador de las elecciones autonómicas del martes, muy por delante del bloque de izquierdas. Pablo Iglesias, cofundador de Podemos en 2014, perdió su apuesta y anunció su retirada de la política.

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Las elecciones autonómicas celebradas este martes en Madrid han sacudido la política española: el triunfo de Isabel Díaz Ayuso, una figura de la « derecha trumpista » según sus adversarios, la afianza ahora como figura destacada de la política nacional, mientras que el derrotado Pablo Iglesias ha anunciado su retirada de la política, un golpe demoledor para la izquierda, a pocos días del décimo aniversario del movimiento de los indignados.

El Partido Popular (PP) de la apodada « IDA » se ha hecho con 65 escaño -frente a los apenas 30 de las anteriores elecciones de 2019-. Sumando los votos del partido de extrema derecha Vox (13 escaños), el bloque de derechas suma 78 diputados de un total de 136 escaños, muy por delante del bloque de izquierdas (58). Díaz Ayuso no sólo se ha tragado todos los votos de la derecha liberal de Ciudadanos, que no ha superado el umbral del 5% y no tiene representante este año, sino que ha hecho algo incluso mejor, gracias a una participación mucho mayor (76%, 11 puntos más). El PP ganó en 176 de las 179 localidades de la Comunidad de Madrid, la tercera más poblada de España y la primera por PIB.

Tras la humillación de las elecciones catalanas para el PP en febrero (tres escaños y el 3,85% de los votos), el partido de Pablo Casado vuelve a ser el adversario natural del socialista Pedro Sánchez, que lidera el país. Díaz Ayuso, que hizo campaña con el lema « comunismo o libertad », dijo el domingo por la noche desde la sede del PP a Sánchez: « Esta forma de gobernar con opulencia e hipocresía desde la Moncloa no va a durar mucho más [...] Vamos a recuperar el orgullo, el sentido de pertenencia, la cultura del esfuerzo, la convivencia y la libertad que necesita España ».

Isabel Díaz Ayuso en la tarde del martes 4 de mayo, en la sede del PP, tras el anuncio de su victoria. © Pierre-Philippe Marcou/AFP Isabel Díaz Ayuso en la tarde del martes 4 de mayo, en la sede del PP, tras el anuncio de su victoria. © Pierre-Philippe Marcou/AFP

Con 42 años, desconocida para el gran público hasta hace dos años, periodista de formación -trabajaba en radio Marca, un medio de información deportiva-, « IDA » había quedado segunda en las elecciones de 2019. Acabó aliándose con los liberales de Ciudadanos para formar un gobierno en minoría, apoyado en la Asamblea por la extrema derecha de Vox.

Su jefe de gabinete, Miguel Ángel Rodríguez, es un antiguo secretario de Estado durante los años de José María Aznar. En esa línea se inscribe la musa de la derecha madrileña, el ala más conservadora del PP. Pero más que Aznar, parece ser la heredera natural de Esperanza Aguirre, un personaje pintoresco de la política española, que dirigió la Comunidad de Madrid de 2003 a 2012, y cuyo nombre está ahora asociado a numerosos escándalos políticos y financieros.

Si el golpe es especialmente duro para Pedro Sánchez, es porque Isabel Díaz Ayuso ha sido la principal opositora a su gestión de la pandemia desde hace un año. Por ejemplo, ha llevado a los tribunales un plan elaborado por el Ministerio de Sanidad para reducir los desplazamientos de los madrileños, adoptando una línea liberal y proeconómica incluso en plena crisis sanitaria. Esto hizo que el director del periódico El Diario dijera, con un poco de ironía, que « la libertad de beber cerveza ha triunfado en Madrid ». Para gobernar, tiene dos opciones: un gobierno del PP con el apoyo parcial de Vox, o una coalición -menos probable- entre PP y Vox. De cualquier manera, la abstención de Vox será suficiente para que Ayuso se haga con la investidura.

A la izquierda, el paisaje es deprimente. Los que apostaban por un aumento de la participación, especialmente en las zonas más populares del sur de Madrid, para derrocar a Ayuso se equivocaron. El PSOE obtiene el peor resultado de su historia (24 escaños), con el mismo candidato, Ángel Gabilondo, que ganó las elecciones de 2019.

En cuanto a Unidas Podemos, la coalición liderada por Pablo Iglesias, obtuvo diez escaños (frente a los siete de 2019). La inesperada decisión de Iglesias de abandonar el Gobierno de Pedro Sánchez, anunciada el 15 de marzo, para liderar una guerra relámpago contra Isabel Díaz Ayuso y la extrema derecha, no dio resultado. Peor aún, su afán de evitar a toda costa el ascenso de Isabel Díaz Ayuso (a la que conoce bien y con la que se codeó en su día en los platós de su programa de televisión « La Tuerka », mucho antes del lanzamiento de Podemos), le ha pasado factura.

El domingo por la noche, Iglesias reconoció su fracaso y anunció su retirada de la política: « Dejo todos mis cargos. Abandono la política entendida como política de partido e institucional [...] Seguiré comprometido con mi país, pero no quiero ser un obstáculo para la renovación del liderazgo que debe producirse en nuestra fuerza política », explicó.

El exprofesor de Ciencias Políticas, cofundador de Podemos en 2014, figura omnipresente de las izquierdas españolas en los últimos siete años, dice que se ha convertido en un « chivo expiatorio » que moviliza « los afectos más oscuros y contrarios a la democracia ». Se refiere aquí al clima de una campaña especialmente dura, marcada en su tramo final por las amenazas de muerte: varios dirigentes de la izquierda, entre ellos Iglesias, recibieron una carta con una bala de un fusil de asalto, ya utilizado por el ejército español entre los años sesenta y ochenta.

Discurso de Pablo Iglesias la noche del martes 4 de mayo de 2021.

Esta retirada era, en parte, esperada. En el momento de abandonar el Gobierno, Iglesias ya había designado, en marzo, a su sustituta para la dirección de Unidas Podemos, la comunista gallega Yolanda Díaz, que también es ministra de Trabajo. Pero la prisa con la que se está produciendo esta retirada es una sorpresa. Si no lo dice, Iglesias está tomando nota, sin duda, del efecto desestabilizador de su gestión vertical y autoritaria del partido en los últimos años.

Sin duda, el factor personal también puede haber influido. Desde hace meses, la casa que Iglesias posee con su pareja Irene Montero, también ministra y madre de sus dos hijos, en un pueblo de la Comunidad de Madrid, es escenario de concentraciones de opositores de extrema derecha, rozando las manifestaciones y el acoso, según varios reportajes.

El hecho de que Ciudadanos desapareciera del parlamento regional de Madrid el mismo día que Pablo Iglesias dejó la política también dice mucho sobre la dificultad de acabar con el bipartidismo PP/PSOE en España. Esta fue una de las promesas del movimiento de los indignados, que aún no se ha concretizado a largo plazo.

La ironía de la noche electoral es que es la candidata de Más Madrid, Mónica García, una médico reanimadora que se pasó a la política para defender la sanidad pública, quien consigue la mejor puntuación a la izquierda: con 24 escaños, la candidata presentada por Íñigo Errejón, el ex número dos de Podemos que se convirtió en rival de Pablo Iglesias, se permite incluso el lujo de conseguir lo que Iglesias siempre ha soñado, pero nunca ha conseguido: el sorpasso, adelantar al Partido Socialista...

La última lección de las elecciones de Madrid, y probablemente la más preocupante para el futuro de España, es la creciente brecha entre Cataluña y Madrid con cada elección. En febrero, los socialistas ganaron ampliamente las elecciones catalanas y los conservadores se hundieron. En mayo, el mismo PP triunfó en Madrid, y el PSOE salió muy debilitado. Estas dinámicas contrapuestas dificultarán un poco más la tarea del Gobierno de Pedro Sánchez de aquí al final de su mandato.

Versión y edición española : Irene Casado Sánchez.

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