La idea de acabar con el monopolio de los gigantes digitales se abre paso en Estados Unidos

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Durante su audición ante los miembros del Congreso, los responsables de Google, Amazon, Facebook y Apple pasaron un momento especialmente incómodo. Las autoridades, que habían renunciado a implantar leyes antimonopolio, aseguran estar preparadas para modernizar las normativas con el objetivo de contrarrestar el poder de los gigantes digitales y poner fin a su monopolio. Las cuatro multinacionales conocidas por el acrónimo GAFA representan por sí solas más del 25% de los índices de Wall Street.

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Durante cinco horas y media, los cuatro presidentes de las compañías conocidas por el acrónimo GAFA (Google, Amazon, Facebook, Apple) comenzaron a ser conscientes de las amenazas que se ciernen sobre sus respectivos imperios. Ellos, que hasta hace poco eran considerados modelos del éxito estadounidense, que salen del período de confinamiento provocado por la pandemia mundial de Covid-19 aún más ricos y poderosos, ya que la economía digital ha demostrado ser indispensable, tuvieron que enfrentarse, el pasado 29 de julio, a un aluvión de críticas y acusaciones por parte de los miembros del subcomité antimonopolio de la Cámara de Representantes de EE.UU.

Eran héroes, ahora corren el riesgo de convertirse en los nuevos robber barons, esos multimillonarios que construyeron monopolios a partir de las compañías ferroviarias a finales del siglo XIX, y a los que el gobierno estadounidense de la época anuló sin miramientos, preocupado por el poder que adquirían.

Enseguida, el presidente de este subcomité, el demócrata David Cicilline, marcó la pauta de esta curiosa sesión en la que los cuatro principales ejecutivos de los GAFA -Jeff Bezos (Amazon), Sundar Pichai (Google y Alphabet), Tim Cook (Apple), Mark Zuckerberg (Facebook)– participaron por videoconferencia. « Nuestros padres fundadores no se inclinaron ante un rey. Tampoco debemos inclinarnos ante los emperadores de la economía online ». Antes de añadir: « Su control de los mercados les permite hacer lo que quieran para aplastar a los independientes y ampliar su poder. Han adoptado un comportamiento anticompetitivo que favorece a sus propios productos y servicios, que les permite monetizar y utilizar los datos en beneficio propio, que comprometen la privacidad de sus usuarios y que crean una desventaja competitiva para las empresas que intentan entrar en esos mercados ».

Mark Zuckerberg (Facebook), Sundar Pichai (Google), Tim Cook (Apple) y Jeff Bezos (Amazon). © BERTRAND GUAY, ANGELA WEISS, Tobias SCHWARZ, Mark RALSTON/AFP Mark Zuckerberg (Facebook), Sundar Pichai (Google), Tim Cook (Apple) y Jeff Bezos (Amazon). © BERTRAND GUAY, ANGELA WEISS, Tobias SCHWARZ, Mark RALSTON/AFP

Esto por sí solo ilustra el cambio que se está produciendo en Estados Unidos. Durante años, los sucesivos gobiernos de EE.UU. habían renunciado a recurrir a las leyes antimonopolio, que tanto se emplearon a finales del siglo XIX y hasta mediados del XX para acabar con imperios como el Standard Oil, los gigantes del acero o AT&T. La última gran demanda antimonopolio se remonta a finales de los 90 contra Microsoft, cuando la compañía se vio obligada a desprenderse de algunas de sus actividades auxiliares. Desde entonces, nada.

Las autoridades, imbuidas de ideas neoliberales según las cuales el mercado se regula a sí mismo, se negaron a intervenir –ya que los precios no subían, no había ningún problema– dejando que los monopolios y oligopolios prosperaran sin preocuparse por ello. Estos eran en cierto modo una ilustración del poder estadounidense. Cuando la Comisión Europea inició sus primeras investigaciones contra los GAFA hace cuatro años, los responsables y parlamentarios estadounidenses se indignaron, al interpretar que había cierto resentimiento europeo ante el dominio de Estados Unidos en la economía digital.

Luego llegó el escándalo de Cambridge Analytica. Muchos congresistas descubrieron entonces el poder obtenido y las posibles manipulaciones gracias a la recopilación ilegal de datos. Siguieron otras revelaciones de prácticas inconfesables. Durante el último año, los representantes del Congreso han acumulado investigaciones y audiencias, convencidos de la importancia de establecer salvaguardias contra los gigantes digitales y de aprobar una nueva legislación antimonopolio. Una legislación que, según sus promotores, debe ir mucho más allá de las normas tradicionales, ya que la tecnología digital trasciende al mero funcionamiento del mercado para afectar también a cuestiones relacionadas con la privacidad, el control democrático y la protección de los empleados.

Aún más sorprendente es que este análisis de la necesidad de que las autoridades públicas retomen el control ahora es común a los diferentes partidos, como señala The New York Times. « Era la primera audiencia del Congreso, desde hace un tiempo, en la que demócratas y republicanos actuaron como si tuvieran un enemigo común, aunque movidos por razones diferentes. Los representantes demócratas criticaron a las empresas de alta tecnología por la adquisición de start-up de nueva creación con el fin de asfixiarlas y acabar con sus competidores, mientras que los republicanos estaban más preocupados por si estas plataformas amordazaban las opiniones conservadoras y eran antipatrióticas », escribe The New York Times.

Ante los miembros del subcomité antimonopolio, los cuatro dirigentes, que están entre las mayores fortunas del mundo, decidieron mantener un perfil bajo. « Nos acercamos a esta audiencia con respeto y humildad, pero no haremos concesiones con los hechos », comenzó el CEO de Apple, mientras que Jeff Bezos (Amazon) trató de convencer a la audiencia recordando sus inicios en un garaje; toda una paradoja, ya que últimamente había ironizado sobre el mito del garaje en la alta tecnología, recordando que si las start-up pequeñas eran buenas, también hacían falta gigantes.

En registros apenas diferentes, todos se presentaron como líderes sujetos a una enorme competencia y a un cambio constante en el mundo digital. Todos trataron de eludir las preguntas embarazosas sobre los métodos utilizados para llegar a su posición dominante. Se mostraron más cautelosos porque sabían que sus palabras y argumentos podrían ser tomados por otros. El Departamento de Justicia, la Comisión Federal de Comercio y los fiscales generales de varios Estados también han abierto investigaciones y pueden emprender acciones legales contra los gigantes digitales.

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