Ciclismo: las triquiñuelas fiscales de sus estrellas

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Para optimizar sus beneficios, destacadas figuras del mundo del ciclismo no dudan a la hora de percibir una parte de sus remuneraciones en concepto de derechos de imagen pasando por Chipre, Suiza o Luxemburgo. Investigando sobre esta discreta pero extendida práctica, Mediapart se ha topado con importantes estrellas del pelotón, desde el belga Philippe Gilbert al francés Tony Gallopin. 

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La estrella del deporte kazajo vuelve a estar listo para echarse a las carreteras por las que discurre el Tour de Francia, que este año se celebra del 1 al 23 de julio. El equipo ciclista Astana (que toma su nombre de la capital de Kazajistán) en el que corre Alexander Vinokourov, concebido para ensalzar la imagen de la dictadura de ese país de Asia Central, luce con orgullo un maillot con los colores de la bandera nacional, en la que se ve un águila dorada de las estepas y un sol en la zona superior. Sin embargo, detrás del azul turquesa, se oculta una mentira conocida por todos los aficionados al ciclismo: el equipo, aunque financiado con fondos soberanos kazajos, en realidad tiene bandera luxemburguesa; en ese país, conocido por su baja fiscalidad, fijó su sede la empresa Abacanto –titular de la licencia profesional del equipo–, desde donde paga a sus corredores y donde florece su constitución (legal) en 2007. Y no es un caso aislado.