Manuel Valls se prepara para conquistar Barcelona apoyado por la derecha

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El ex primer ministro francés, Manuel Valls, se ha rodeado de una quincena de concejales y multiplica sus cenas en Barcelona. El objetivo: preparar las elecciones municipales que tendrán lugar el próximo mes de mayo. Frente a los independentistas, Valls quiere ser el « candidato del orden ». Sin embargo, el ex jefe del Ejecutivo galo continúa retrasando su decisión, consciente del riesgo de fracaso. Fruto de la derecha dura, uno de sus principales asesores suscita ya polémica.

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De nuestro enviado especial a Barcelona (España).- Repite que aún no ha tomado una decisión. « Me doy todavía unas semanas de reflexión », hacía saber Manuel Valls al diario El País el pasado 19 de julio. El ex primer ministro francés ha previsto anunciar, en septiembre u octubre, si se lanzará o no a la carrera para hacerse con la alcaldía de Barcelona, a la vista de las elecciones municipales que tendrán lugar el 26 de mayo de 2019.

En todo caso, Valls parece muy « motivado », según las palabras de Inés Arrimadas, la figura política en ascenso de Ciudadanos en Cataluña. El partido liberal de derechas, aliado de LREM en Francia, ha propuesto al ex primer ministro ser su candidato en Barcelona. « Debe tomar la decisión, que no sólo es política, sino personal, de lanzarse en una aventura que sería fantástica e inédita », se entusiasmaba Arrimadas a mediados de julio.

Durante el verano, Valls consulta a diestro y siniestro. El ex socialista amontona cenas en la capital catalana, se reúne con jefes de partido, patrones de prensa y empresarios. Con un grupo de unos quince asesores que militan por su candidatura, Valls trata de diseñar una estrategia para hacerse con la alcaldía de la segunda ciudad de España, donde nació en 1962 antes de instalarse, muy joven, en Francia.

Tan pronto como se lanzó la hipótesis de la candidatura de Valls, las figuras políticas locales comenzaron a prepararse para la batalla. « Parece que algunos están desesperados buscando nombres famosos », ironizaba la actual alcaldesa de Barcelona Ada Colau. También ha criticado las posiciones « reaccionarias » de Manuel Valls sobre la cuestión migratoria, añadiendo: « Llama la atención que Manuel Valls no viva en Barcelona ». Por su parte, el candidato socialista, Jaume Collboni, apuntaba: « La Alcandía no puede ser un premio para carreras frustradas ».

Manuel Valls en una mitin en Barcelona, el 16 de diciembre de 2017. © Reuters / Albert Gea Manuel Valls en una mitin en Barcelona, el 16 de diciembre de 2017. © Reuters / Albert Gea

Por parte de la esfera independentista, el tono es más severo frente a lo que algunos consideran, en términos futbolísticos, un « fichaje galáctico », « una transferencia fenomenal ». Para el conservador Xavier Trias, alcalde de la ciudad catalana entre 2011 y 2015, Valls es simplemente « un facho », en referencia a su férrea defensa de « la unidad de España ». Por su parte, Alfred Bosch, candidato local de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), izquierda republicana independentista, estima que « Barcelona no es un pista de aterrizaje para paracaidistas ».

Esta fría bienvenida no parece desalentar al franco-español. Citando fuentes internas de Ciudadanos, La Vanguardia, el diario más influyente de Barcelona, aseguraba que Valls tenía el « 96% » de posibilidades de convertirse en el candidato local de la formación. En la sede de los partidos catalanes, que ya se están preparando para la campaña del próximo año, las especulaciones no cesan. « Tengo la impresión que será candidato, ha multiplicado sus tomas de contacto con personas de primer rango, en numerosos sectores, su agenda está muy estudiada », asegura a Mediapart Ramón Luque, un líder ecologista-comunista que trabaja en la reelección de Ada Colau.

« Ha superado una serie de etapas precisas que me dejan pensar que va a presentarse », agrega Carlos Prieto, directo de campaña del Partido Socialista Catalán (PSC). « El pasado mes de mayo, tenía el 80% de posibilidades de ganar. Ahora, con la llegada de los socialistas al Gobierno, la situación se anuncia más difícil », atempera, bajo el sello del anonimato, un político catalán que ha propuesto sus servicios a Manuel Valls. « Hace tres meses parecía más probable que hoy », evalúa el editorialista de La Vanguardia, Enric Juliana.

« Hay una cierta expectativa por parte del mundo empresarial y del establishment. Estos sectores son los huérfanos del antiguo partido Convergència [la formación de Jordi Pujol, durante mucho tiempo mayoritaria – ndlr], que se ha radicalizado estos últimos años en su defensa de la independencia. Hay un electorado decepcionado a conquistar y Valls tiene los medios para ocupar ese espacio político del orden –analiza el periodista Roger Palà, en la web de investigación Crític-. Aquí, nos gustan las cosas pintorescas. Que un francés, ex primer ministro, que además habla catalán, desembarque, nos llama la atención. Otra cosa es saber si esto funcionará… »

¿Valls, candidato del « orden », frente a la « izquierda populista » de Ada Colau? El diputado francés se impuso en el debate público español en medio de la tormenta independentista. Se convirtió, en diciembre de 2017, en una de las voces más fuertes en contra del « Procès » de Carles Puigdemont y de sus aliado. Sus vigorosas intervenciones en defensa de « la unidad de España » marcaron los espíritus, en el programa de televisión Espejo Público de Susanna Griso; en conferencias con diputados, de izquierda y derecha; o en reuniones organizadas por la Societat Civil Catalana (SCC), una plataforma que reúne a los opositores de la independencia catalana. 

Punto culminante de este Blitzkrieg contra los partidos independentistas –y que no funcionó en las urnas-, Valls intervino en una sala repleta, el 16 de diciembre, al lado de Albert Rivera, líder de Ciudadanos o incluso de Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura con posiciones políticas muy conservadores (ver el siguiente vídeo). Según un artículo del diario El Mundo, responsables de la SCC se acercan a Valls desde aquel 16 de diciembre para hablarle de una eventual candidatura al ayuntamiento. Por aquel entonces, « les mira con la boca abierta y rechaza la oferta ».

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