La magnitud del escándalo de Petrobras amenaza a Dilma Rousseff

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Dos meses después del comienzo de su segundo mandato, la popularidad de la presidenta brasileña está en pleno descenso. El escándalo de corrupción en el seno de la empresa petrolífera nacional, que afecta a 49 políticos, pasa factura a Dilma Rousseff. La política de austeridad impuesta a los ciudadanos se convierte en un segundo centro de críticas. 

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Información de nuestra corresponsal en Río de Janeiro - La noche del 8 de marzo de 2015 caía sobre São Paulo cuando Dilma Rousseff aparecía en todas las pantallas de televisión y radios. La presidenta aprovechó la celebración del Día Internacional de la Mujer para tomar la palabra y defender su política. En Pinheiros, Higienopolis, Jardins y Vila Madalena, los barrios chics de la capital económica del país, la solemnidad hizo sitio al guirigay. Sin salir de sus casas, familias enteras salieron a sus balcones y ventanas cacerolas en mano.

Se trata de un cacerolazo, el medio privilegiado de las clases medias y acomodadas para protestar contra la clase política en América Latina. Frecuente en Argentina, el procedimiento es raramente utilizado en Brasil. Los mismos apartamentos inundados de ramos de rosas durante la mañana en homenaje a las mujeres que los arbitran estallaron en cantidad de insultos machistas como « vaca » y « puta ». Al mismo tiempo, otros le hicieron la peineta a la pantalla. Todo se propagó mediante miles de mensajes en las redes sociales bajo el nombre de « los indignados online ». Su grito: « Fuera Dilma ».

Dos meses después del comienzo de su segundo mandato, la popularidad de la presidenta brasileña está por los suelos. Un 42% de los brasileños consideraba su gobierno « excelente o bueno » en diciembre, según el instituto de sondeos Datafolha. El 8 de febrero, este porcentaje caía al 23%. Hay que remontarse a 1999, cuando el presidente conservador Fernando Henrique Cardoso dirigía el país, para encontrar una cifra tan baja.