La larga batalla de Túnez contra el terrorismo

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Entre 3.000 y 4.000 tunecinos han partido a Siria y a Irak, 500 de ellos han vuelto y unos 400 han sido arrestados, según las cifras que maneja el Gobierno del país. El enorme caos que reina en los servicios de seguridad ha favorecido el auge del terrorismo en Túnez. En suelo tunecino, el fenómeno terrorista no se remonta al atentado del pasado miércoles, pese a la imagen que la dictadura del expresidente Ben Alí trató de trasladar del país, el terrorismo ya era una realidad.

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Entre 3.000 y 4.000 tunecinos se han ido a Siria y a Irak, 500 de ellos han vuelto y unos 400 han sido arrestados, según las cifras que manejan las autoridades de Túnez que permiten evaluar la amenaza terrorista en el país. En Libia, el primer contingente de yihadistas extranjeros también es tunecino, sobre todo en el seno de la franquicia libia del Estado Islámico (EI). Aunque Túnez cuenta con un batallón de combatientes vinculados con Al Qaeda en el Magreb islámico (Okba Ibn Nafa), todavía no tiene una organización vinculada con el EI.

En suelo tunecino, el fenómeno terrorista no se remonta al atentado del pasado miércoles –que ha causado 21 víctimas, el ataque más sangriento en la historia del país– ni siquiera su revolución tiene origen en la revolución, como a veces se dice. Pese a la imagen que la dictadura del expresidente Ben Alí trató de trasladar del país, el terrorismo ya era una realidad, llegándose a producir varios ataques durante su mandato.

Meses antes de que Ben Alí tomase posesión de su cargo, en la noche del 2 al 3 de agosto de 1987, se produjeron cuatro explosiones en otros tantos hoteles de Sousse y de Monastir, zonas turísticas de la costa. Era la época del fin del reinado de un Habib Burguiba cansado y que sería depuesto meses más tarde –oficialmente por razones médicas– por Ben Alí (el 7 de noviembre). Sin embargo, los ataques no quedaron ahí. En febrero de 1995, en Tamerza (sur del país), un comando del grupo islámico argelino (GIA), después de franquear la frontera, degolló a siete guardias fronterizos tunecinos del puesto de Sondes. En el año 2000, en Kasserine, el mismo grupo argelino llevó a cabo otro ataque. El 11 de abril de 2002, en la isla de Djerba, un atentado perpetrado con un camión bomba, conducido por un kamikaze, alcanzó la sinagoga de la Ghriba y provocó la muerte de 19 personas. En el invierno 2006-2007, un grupo llamado Ibn Al-Fourat logró llegar hasta la ciudad de Soliman donde libró un combate con las fuerzas del orden.