Los eurodiputados quieren que la Comisión se libre de los lobbies del tabaco

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Los eurodiputados instan a la Comisión Europea a no renovar un polémico acuerdo que, desde hace doce años, une a la institución europea con el gigante del tabaco Philip Morris. Este convenio « equivale a confiar a Al Capone la lucha contra el crimen organizado », opina el ecologista francés José Bové. El ejecutivo de Jean-Claude Juncker tiene sus dudas. 

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De nuestro enviado especial en Bruselas (Bélgica).- El acuerdo se alcanzó hace ahora 12 años. Pero continua despertando recelos por el conflicto de intereses que supone, y suscitando inquietud dado el peso de la industria del tabaco en Bruselas. La eventual prórroga de este polémico acuerdo, que expira en julio, está provocando mucho revuelo en Bruselas. Con el fin de colaborar en la financiación de la lucha contra la falsificación, Philip Morris International, uno de los principales fabricantes de cigarrillos, abona cada año cuantiosas sumas a la Comisión y a los 28 Estados miembros de la UE. En el periodo 2004-2016, el montante fue de 1.250 millones de euros.

¿Se debe renovar el acuerdo y, de paso, otros convenios cerrados también por la Comisión con otros gigantes del tabaco como Japan Tobacco (en 2007), British American Tobacco e Imperial Tobacco (en 2010)? Los eurodiputados, reunidos el pasado día 9 de marzo en Estrasburgo, respondieron negativamente. En una resolución adoptada por clara mayoría (414 votos a favor, 214 en contra y 66 abstenciones) « se insta a la Comisión a que no renueve, prolongue ni renegocie el acuerdo después de su actual fecha de vencimiento ».

Si nos atenemos a la lista de votaciones en apartados clave del texto (la única disponible), una amplia mayoría del PPE (la derecha conservadora, primer grupo del hemiciclo por número de representantes) se pronunció a favor de la prórroga del texto. Pero estos eurodiputados se encuentran en minoría debido a la alianza que abarca desde los socialdemócratas (detrás de la iniciativa) a los Verdes, pasando por la Izquierda Unitaria Europea (GUE) o el Frente Nacional de Marine Le Pen.

« Las 700.000 muertes prematuras que se producen anualmente en la UE merecen una lucha implacable contra estas empresas que atentan contra la salud pública y que [...] financian un ejército de lobbystas para garantizar sus ingresos y la remuneración de sus accionistas », señaló la delegación socialista francesa, al término de la votación. « Los eurodiputados han reclamado poner fin a este acuerdo engañoso que habría permitido que Philip Morris continuase tranquilamente con sus negocios bajo el paraguas de la respetabilidad. El Parlamento Europeo ha sabido resistir al lobbying muy agresivo de las tabacaleras, que se ha dejado sentir hasta el último momento », se felicitaba por su parte Philippe Juvin, de Los Republicanos, quien dijo haber batallado mucho, en el seno de su grupo, para cambiar –en vano– la tendencia mayoritaria en el seno del PPE. Este acuerdo con Philip Morris « equivale a confiar a Al Capone la lucha contra la criminalidad organizada », manifestó por su parte el ecologista francés José Bové.

La búlgara Kristalina Georgieva, vicepresidenta de la Comisión Europea responsable del presupuesto, tendrá que pronunciarse sobre el futuro del acuerdo con Philip Morris. © EC La búlgara Kristalina Georgieva, vicepresidenta de la Comisión Europea responsable del presupuesto, tendrá que pronunciarse sobre el futuro del acuerdo con Philip Morris. © EC

Para muchos eurodiputados, el acuerdo contraviene los principios de una convención marco de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En nombre de la lucha antitabaco, los firmantes –entre ellos la UE– se comprometen a limitar al mínimo estricto sus relaciones con las grandes tabacaleras. El texto requiere también transparencia total de las actividades del personal de la UE con esta industria. Según Smoke Free Partnership, una de las ONG de referencia en la lucha contra el tabaco de Bruselas, « no sabemos cómo se emplea el dinero obtenido en virtud del acuerdo », ni en la UE ni en los Estados miembros. A cambio de este dinero, la Comisión Europea y algunos Estados miembros aceptaron, en 2004, renunciar a llevar a Philip Morris a los tribunales, a quien acusaban en aquella época de haber constituido, con otros fabricantes, « una organización mundial de contrabando de cigarrillos, para blanquear los ingresos procedentes del tráfico de estupefacientes [...], corromper a los agentes públicos extranjeros y comerciar de forma ilegal con grupos terroristas ».

La resolución adoptada el pasado día 9 por el Parlamento carece de valor jurídico vinculante. La decisión final, en este caso, depende de la Comisión. Sin embargo, la votación sí tiene valor. Hace mucho tiempo que el hemiciclo está en entredicho por su supuesta connivencia con la industria del tabaco. En 2013, The Observer publicó ciertos documentos que revelaban la magnitud del lobby de Philip Morris, el grupo daba trabajo ese año a 161 personas en la capital belga, todas encargadas de posponer los debates sobre la directiva del tabaco (el texto se adoptó finalmente en 2014). Semanas después, Le Parisien publicó otros documentos internos que desvelaban que Philip Morris había fichado a diputados franceses, según su grado de apertura a las tesis de la industria. Si nos atenemos a la declaración (las cifras no se han comprobado) en el registro de transparencia de las instituciones europeas, la tabacalera cifra el gasto en lobby en la UE, sólo en 2014, « entre 1,25 y 1,5 millones de euros »...

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