La victoria de Putin en Oriente Medio

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Con una mezcla de oportunismo y visión estratégica, el presidente ruso ha conseguido volver a poner a su país en el centro del juego geopolítico internacional, gracias a su implicación en Siria y a los errores de Estados Unidos.

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En 2015, cuando Vladimir Putin decidió enviar tropas a Siria para defender el régimen de Bachar al-Assad, dio a entender que su prioridad era salvaguardar la base naval de Tartús, la única que Rusia poseía en el Mediterráneo. Cuatro años más tarde, el presidente ruso está en camino de convertirse, si no en el nuevo rey de Oriente Medio, al menos en el hacedor de reyes de la región.