Luces y sombras del político Suárez

Por y Juanma Romero

Logró desmontar la dictadura desde dentro, dirigió el camino hacia la democracia con paso firme y rápido. Ese es el valioso capital de Adolfo Suárez, a juicio de historiadores, sociólogos y politólogos. Pero la Historia también le detecta sus fallos: no supo controlar su partido, la UCD, ni pudo desmantelar por completo el aparato franquista. Sus sombras son las sombras de la propia Transición.

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Menos de cinco años en la Moncloa bastaron para cambiar radicalmente el decurso histórico de España. De julio de 1976 a enero de 1981. Cinco años intensos que pilotó con determinación Adolfo Suárez González, el presidente del Gobierno al que han llorado y homenajeado todos sus sucesores, la práctica totalidad de las fuerzas políticas y miles de ciudadanos que este lunes 24 de marzo guardaron cola en las cercanías del Congreso, donde se instaló la capilla ardiente. Apenas se articularon críticas, apenas afloraron ataques –sí los hubo en su tiempo–, apenas se oyeron más que elogios a su figura y su papel decisivo en la vuelta de la democracia a España.