Un oleoducto gigante amenaza a Canadá y a Europa

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La empresa TransCanada acaba de presentar oficialmente su proyecto para la construcción de Énergie Est, una tubería de 4.600 kilómetros de longitud destinada a transportar las arenas bituminosas de Alberta hacia el este del país. Simultáneamente, la Unión Europea facilita, en una directiva y gracias al tratado de libre intercambio con Canadá, la importación de este tipo de petróleo, altamente contaminante.

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Las compañías petroleras canadienses, con el apoyo del Gobierno de ese país, unen fuerzas. A pesar de los daños medioambientales derivados de la explotación de las arenas bituminosas, a pesar de la oposición ciudadana a su transporte hacia el interior del país o a Estados Unidos, a pesar de que la Casa Blanca ha suspendido (de momento, temporalmente) la construcción de la tubería Keystone XL, a pesar de los accidentes industriales, prosiguen los trabajos para la preparación de nuevos proyectos destinados a encontrar salidas comerciales a este petróleo altamente contaminante. Y, en esta ocasión, se lleva a cabo con la connivencia de la Unión Europea.