Así se financia Daesh

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Controlando el 60% de los recursos sirios de petróleo, Daesh se ha apoderado de un recurso estratégico para financiar su guerra y los territorios bajo su control. El colapso de los precios y los repetidos ataques militares destinados a interrumpir la producción y el tráfico comienzan, sin embargo, no es fácil socavar su poder financiero.

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Durante mucho tiempo, los objetivos petrolíferos en manos del Estado Islámico en Siria no han sido una prioridad para el Ejército norteamericano. Así, de los 11.000 ataques registrados desde que la coalición lanzó su ofensiva, en junio de 2014, sólo 196 estaban dirigidos contra infraestructuras petroleras hasta el pasado mes de septiembre, según los datos publicados por The Financial Times. Sin embargo, tras los ataques de París y el acercamiento a Rusia todo parece haber cambiado.

Ataques aéreos de EEUU el 16 de noviembre. © DR Ataques aéreos de EEUU el 16 de noviembre. © DR

El lunes 16 de noviembre, la coalición norteamericana bombardeaba por vez primera los camiones cisterna que transportaban el petróleo fuera de los campos petrolíferos en manos de Daech. Más de 116 camiones fueron destruidos en un único ataque. Desde entonces, los bombardeos aéreos se han multiplicado en la provincia de Deir ez-Zor, al este de Siria, donde se encuentran los campos petrolíferos. « Supone un claro punto de inflexión. Antes, los norteamericanos tomaban como objetivo los oleoductos, los puntos de recogida, las refinerías móviles, pero tenían reservas a la hora de atacar los camiones cisterna », apunta Francis Perrin, director de la revista Pétrole et gaz arabes. 

La aviación rusa también atacó la semana pasada, en varias ocasiones, hasta destruirlas, las instalaciones petrolíferas en manos del Estado Islámico. « Si los ataques continúan con este nivel de intensidad, podrán detener la producción de petróleo », dice un testigo residente en la región, citado por The Financial Times.

¿Qué papel real tiene el petróleo para el Estado Islámico? ¿Cómo funcionan los circuitos? ¿Quién está implicado en este tráfico? Estas son algunas respuestas a esas preguntas. 

El petróleo como arma de guerra

A diferencia de lo que sucede con otros grupos terroristas, como es el caso de Al Qaeda, Daesh inscribe su estrategia de conquista en la vinculación territorial, la autonomía financiera y en su voluntad de crear un Estado. En lo que respecta a los ingresos de Daesh, se han dado diversas cifras. Del estudio elaborado por Jean-Claude Brisard y de Damien Martínez sobre la financiación del Estado Islámico, se desprende que puede rondar los « 2.900 millones de dólares anuales ». Las fuentes son diversas, procede del comercio de trigo, del fosfato, del cemento, de la extorsión, del pago de rescates, de impuestos, del tráfico de personas, del tráfico de obras de artes.

En esta lista, el petróleo merece una mención aparte. Según las mismas estimaciones, viene a representar el 38% de los ingresos de Daesh. « El petróleo es efectivamente la principal arma de guerra para Daesh por varios motivos. En primer lugar, porque no hay guerra sin carburantes. Daesh cuenta en estos momentos con un importante equipamiento militar, tanques, vehículos terrestres. Necesita carburante a toda costa para llevar a cabo sus operaciones militares. Además, esto le permite suministrar las zonas que están bajo su control, para de este modo presentarse como un verdadero Estado en el marco de su campaña propagandística. Y por último, las exportaciones clandestinas le reportan increíbles beneficios », señala Francis Perrin.

En todo caso, para los responsables del Estado Islámico, el petróleo tiene un estatus diferente. Mientras el resto de actividades están muy descentralizadas, todo lo que relacionado con el petróleo se encuentra claramente jerarquizado. Todo el proceso de producción, entrega y venta está enormemente controlado por la cúpula del grupo terrorista.

Evidentemente, Daesh hace todo lo que esta en su mano para sacar el máximo redito a la materia prima. Ingenieros, técnicos, supervisores, especialistas en el sector reciben grandes ofertas para avanzar con la explotación de los campos petrolíferos y extraer el petróleo bajo su control. « Me dijo que eligiera el puesto y que yo mismo me pusiera un sueldo », cuenta, en una investigación que publica The Financial Times, un antiguo técnico al que los responsables de Dáesh trataron de contratar antes de que éste optase por huir a Turquía.

¿Cuál es la producción petrolífera de Daesh?

Al hacerse con el control del Este de Siria y la región de Deir ez Zor, a mediados de 2013, Daesh era dueño de cerca del 60% de las reservas petrolíferas sirias y de un número importante de infraestructuras petrolíferas necesarias para su explotación. Actualmente, el Estado Islámico controla hasta una docena de campos petrolíferos en Siria, a los que hay que sumar los campos iraquíes de la región de Mosul, en poder de Dáesh desde la primavera de 2014.

Financiación de Daech gracias al petróleo. Financiación de Daech gracias al petróleo.

Así, el potencial de producción de petróleo de Daesh se sitúa en los 80.000 barriles al día (50.000 en Siria y 30.000 en Irak), según publica Foreign Policy. En cambio, los expertos coinciden en señalar el envejecimiento de los yacimientos, la destrucción de numerosas infraestructuras, la dificultad de contar con el equipamiento necesario, piezas de recambio, la falta de mano de obra cualificada. Las observaciones realizadas a partir de la combustión en los campos de explotación (citados en este estudio) también ponen de manifiesto un hundimiento de la producción de los yacimientos controlados por Daesh.

El exministro iraquí de Petróleo, Ibrahim al Oloum, en declaraciones recogidas por Associated Press, estima que la producción petrolífera de Daesh ronda los 30.000 barriles diarios en Siria y entre 10.000 y 20.000 al día en Irak. El director de la revista Pétrole et Gaz arabes remarca la poca exactitud en los datos: « Aparte de Daesh, nadie conoce cuáles son las verdaderas cifras de su producción petrolífera. Y me sorprendería mucho que un día acepte publicarlas. En el mejor de los casos, se pueden hacer estimaciones. Aunque habida cuenta de las dificultades de producción, no creo que superen los 50.000 barriles al día ».

Daesh destina la mitad, según estimaciones de la ONU, al consumo propio. Las principales necesidades del proyecto de Estado son los equipos militares, el abastecimiento de la población, el funcionamiento de las centrales eléctricas y los grupos electrógenos de los territorios bajo su control. El resto lo vende, cada vez con mayor frecuencia como carburante bruto sin refinar, dado que sus capacidades de refinado de hidrocarburo han caído conforme se producían los ataques aéreos.

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