El Deutsche Bank, el gran enfermo de las finanzas mundiales

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La entidad bancaria alemana, a quien la Justicia norteamericana puede imponer una multa récord de 14.000 millones de dólares, atraviesa graves dificultades. Tras conocerse que Berlín rechaza convertirse en garante del banco, en el corazón de la maquinaria económica alemana, la deriva bursátil de la compañía no ha cesado. La entidad atemoriza a todo el mundo.

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Una frase, una simple frase, pronunciada el pasado fin de semana, ha bastado para reactivar la especulación en torno al Deutsche Bank. La frase es inconcebible en el entorno financiero: Alemania rechaza presentarse como garante último del gigante financiero. El domingo, la revista alemana Focus publicaba que Angela Merkel descartaba destinar dinero público al rescate del Deutsche Bank. La posibilidad de que Berlín no ayude al principal banco del país, que se encuentra en una situación complicada, ha desencadenado una deriva bursátil en los mercados. El lunes, la cotización del Deutsche Bank cayó un 6,9%, hasta alcanzar el nivel más bajo de los últimos 21 años. El martes, el banco retomó su recorrido bursátil caótico, volviendo a perder más del 2% en la sesión antes de recuperarse. La verdadera prueba para los mercados es la barrera simbólica de los 10 euros.