No por esperado el éxito de Emmanuel Macron es menos histórico. Se trata de la primera vez que gana un candidato centrista y, lo que es más, de la mano de un partido de apenas un año de vida que presenta un funcionamiento similar al de una empresa. Por supuesto, ese aspecto novedoso no afectará al probable continuismo en términos de políticas públicas, consistente en adaptar la economía francesa a las variantes más liberales del capitalismo (lo que Bruno Amable y Stefano Palombarini llaman la política del « bloque burgués »).