Dos décadas de Mohamed VI en el trono sumen a Marruecos en la desigualdad

Por y ALI AMAR (LE DESK)

El 30 de julio, se cumplió el 20º aniversario del ascenso al trono del rey Mohamed VI. Pidió una celebración sin ostentaciones, dado que sobre el reino planea un ambiente crepuscular. Para el monarca que encarnó la esperanza tras los trágicos años de plomo bajo el régimen de su padre Hassan II, se trata de mantener un perfil bajo en el país más desigual del Norte de África.

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El 30 de julio de 1999, Mohamed VI (conocido como M6) ascendía al trono marroquí para suceder a su padre Hassan II, fallecido una semana antes tras 38 años de un reinado implacable e interminable. A los 36 años, se convertía en el 23º monarca de la dinastía alauita, el tercero que conseguía el título de rey de Marruecos. Tenía una ambición declarada, ser el rey de los pobres, cercano al pueblo. Veinte años después, sólo le queda el sobrenombre. Marruecos es el país más desigual del Norte de África, según la ONG británica Oxfam. Incapaz de compartir la riqueza con quienes la crean. Una persona que percibe el salario mínimo necesita 154 años para ganar lo mismo que gana en 12 meses uno de los multimillonarios del reino.