El último gol de Ronaldo: sortear sus impuestos

Por , y MICHEL HENRY

La estrella del Real Madrid ha ocultado, desde 2008, 150 millones de euros en diferentes paraísos fiscales, en Suiza y en la Islas Vírgenes Británicas, según lo demuestran los documentos Football Leaks, revelados por Mediapart y sus socios del European Investigative Collaborations (EIC). Cristiano Ronaldo escondió su botín al fisco, deshaciéndose, a continuación, de su caparazón offshore, eludiendo en el camino 31 millones de euros de impuestos.

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Aquí está, finalmente, un triunfo de Cristiano Ronaldo que no podrá ser superado por Lionel Messi. No se trata de la disputa por el Balón de Oro, atribuido el 13 de diciembre, y que ambos jugadores comparten desde 2008. Ni del partido que enfrentará a sus sendos equipos, el Real Madrid y el FC Barcelona, ante la mirada de 500 millones de espectadores. Sino de un terreno en el que, hasta ahora, ignorábamos que la estrella portuguesa pulverizase a su rival argentino: la disimulación fiscal.

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Con la evasión de 4,1 millones de euros, organizada por su padre y por la que fue condenado el pasado verano a 21 meses de prisión y a una multa de 2 millones de euros, Lionel Messi parece ahora un artista ingenuo. Ronaldo es, sin embargo, un ilusionista extraordinario. Mientras el mundo del fútbol se centra en sus pases, el dinero que minuto a minuto recae en sus manos va a parar lejos, muy lejos.

Ronaldo utiliza desde 2008 un sistema masivo y ultra-organizado de evaporización de capitales, elaborado por su agente Jorge Mendes, según los documentos Football Leaks, obtenidos por el semanario alemán Der Spiegel y analizados por la red de periodistas de investigación EIC (European Investigative Collaborations), consorcio en el que Mediapart participa.

Estos documentos revelan como la estrella del Real Madrid ha cobrado, con absoluta discreción, un total de 149,5 millones de euros, fruto de sus beneficios de sponsoring, en paraísos fiscales durante los últimos siete años. De esta fortuna, el delantero sólo ha pagado 5,6 millones de impuestos. Es decir, apenas el 4%. Toda una proeza.

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Por montajes offshore idénticos, otros empleados del Real Madrid, entre ellos José Mourinho, han sido objeto de una rectificación fiscal. Jugadores del campeonato español, como Samuel Eto’o y Lionel Messi, han sido procesados judicialmente por montantes muy inferiores. Pero Ronaldo es, aparentemente, un contribuyente a parte. Lo que siembra ciertas dudas sobre las protecciones de las que podría beneficiarse.

El jugador portugués recibió, entre 2009 y 2014, 74,8 millones de euros en diferentes cuentas en Suiza, a través de una sociedad offshore inscrita en las Islas Vírgenes Británicas, sin comunicar esta información al fisco. Por miedo a ser descubierto, Ronaldo terminó por declarar una parte. Se puso en marcha un control fiscal. Pero, sus abogados consiguieron milagrosamente evitar cualquier tipo de sanción. Según nuestras informaciones, ni siquiera tuvo que pagar intereses de demora por su tardía y parcial declaración de impuestos.

La investigación del EIC ha permitido descubrir una segunda operación aún más problemática. El 20 de diciembre de 2014, Ronaldo vendió por 74,7 millones de euros sus derechos de marketing por los años 2015-2020, todo para continuar beneficiándose de un régimen fiscal ultra-ventajoso que iba a desaparecer doce días después. De esta manera, eludió 31 millones de euros en impuestos. Según los documentos obtenidos por el EIC, esta maniobra dio sudores fríos a sus abogados, el gabinete Senn Ferrero.

Interrogado por el consorcio (EIC), Senn Ferrero minimiza el asunto y explica que « una inspección está en curso. Aparentemente, lo más probable es que la Agencia Tributaria española encuentre muy poca cosa. » En realidad, el gabinete de abogados está terriblemente inquieto. El 24 de noviembre, 24 horas después de haber recibido nuestras preguntas, Senn Ferrero obtuvo una decisión judicial que prohíbe a nuestro socio El Mundo publicar cualquier información sobre el asunto, ordenándole, además, comunicar el conjunto de los documentos y la identidad de nuestra fuente, alegando que dichos documentos habrían sido robados. Al día siguiente, el EIC recibió una carta del mismo gabinete amenazándonos con un proceso judicial si persistíamos en nuestra voluntad de publicar dicha información.

Ni El Mundo, ni Mediapart, ni ninguno de los miembros del EIC, ha cedido ante esta orden que atenta gravemente contra la libertad de información. Recordemos que en otro affaire sobre los derechos de imagen, la fiscalía acaba de requerir diez años de prisión incondicional para el futbolista camerunés Samuel Eto’o, cuyo fraude no representa « más que » una pérdida de 3,9 millones de euros para el fisco español.

El fútbol permite evadirse, también a los espectadores. Delante de un partido, sólo piensan en el juego. Gastan fortunas sin tener en cuenta las excéntricas tarifas: entradas para asistir a los partidos, camisetas, abonos a los canales de televisión… Hipnotizados por el espectáculos, los fans toleran salarios desproporcionados. Se han acostumbrado a cifras exponenciales de transferencia de jugadores.

El problema es que este dinero se volatiliza. Cuando los fans compran unas deportivas de Nike con el grabado « CR7 » (el número fetiche de Ronaldo, el mismo que figura en su camiseta) por 325 euros, no se imaginan que el delantero portugués cobra 13 euros en Suiza, a través de Irlanda y de las Islas Antillas. Tampoco saben que este dinero, que no volverá en forma de impuesto a las arcas del Estado, no contribuirá, en efecto, a la construcción de nuevos estadios, ni a la financiación del sistema de trasportes que utilizan, ni al pago de los policías que se ocupan de su seguridad, ni a la habilitación de terrenos deportivos para los más jóvenes, o al funcionamiento de hospitales donde podrían ser tratados.

Ronaldo puede ser o no ser el mejor jugador del mundo. Poco importa. Lo que es seguro es que Ronaldo es la estrella más grande, y su representante la más brillante gracias a sus 200 millones de fans en las redes sociales. A partir de hoy, se convertirá también en el símbolo menos resplandeciente. Pues al hombre que hace sonar a niños y jóvenes, no le gustan los impuestos. ¿Considera el hecho de pagar como una derrota? ¿Vive esto como un juego, donde hacer trampa podría ser comparable a la simulación de un penalti? A menos que estemos ante la deformación de un deportista de alto nivel: querer ganar más, incluso cuando sus ganancias alcanzan cifras estratosféricas.

El contribuyente Cristiano Ronaldo cuenta, sin embargo, con la fortuna suficiente para hacer frente a sus impuestos. Ha acumulado un patrimonio de 209 millones de euros, ubicado, en gran parte, entre Suiza y Luxemburgo. También tiene su casa en Madrid (4,5 millones de euros), sus 15 mansiones en Portugal, o su colección de siete coches de lujo de un valor total de 1,25 millones de euros, entre los que figuran su McLaren MP4, su Porche Panamera, su Lamborghini Aventador o su Ferrari 599.

Como empleado, Ronaldo ganó exactamente 34.672.988,31 euros en 2014. Sin contar sus derechos de imagen, abonados por su club y diferentes multinacionales para apropiarse un poco de su gloria. Son justamente estas ganancias fruto del sponsoring, mucho más fáciles de disimular que su sueldo, las que Ronaldo ha escondido detrás de una sociedad pantalla en las Islas Vírgenes Británicas, un célebre paraíso fiscal. 

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Doce periódicos europeos reunidos en el seno de una nueva red de medios, el European Investigative Collaborations (EIC), del cual Mediapart es uno de sus fundadores, revelan, a partir del 2 de diciembre, la operación Football Leaks, la fuga de documentos más amplia de la historia del deporte.

Obtenidos por el semanario alemán Der Spiegel y analizados por los miembros del EIC, 18,6 millones de documentos -1.900 GB- nos sumergen en los secretos de la industria del fútbol. Fraude y evasión fiscal, redes de prostitución, conexiones mafiosas, explotación de jugadores menores de edad… Football Leaks documenta de forma inédita la cara oculta del deporte más popular en Europa.

60 periodistas, asociados a ocho informáticos que han desarrollado un software específico para la operación, han investigado estos documentos durante más de seis meses. La revelación de esta información de interés público, que se basa en documentos auténticos y en numerosos testimonios, tendrá lugar a lo largo de tres semanas.

El proyecto Football Leaks reúne, además de Mediapart, al semanario Der Spiegel (Alemania), The Sunday Times (Reino Unidos) Expresso (Portugal), El Mundo (Esâna), L’Espresso (Italia), Le Soir (Bélgica), NRC Handelsblad (Países Bajos) y The Black Sea, un diario digital creado por el Centro Rumano por el Periodismo de Investigación, que cubre información en Europa del Este y Asia Central.

Antes de la publicación de esta serie de artículos sobre el sistema Mendes, el EIC presentó los resultados de la investigación a los jugadores, clubes y representantes concernidos. El conjunto de nuestras cuestiones tenía como objetivo poner al corriente a las personas involucradas y permitirles responder frente a estas acusaciones. Cristiano Ronaldo, José Mourinho y su agente Jorge Mendes no han respondido. Los jugadores portugueses Carvalho, Coentrao y Pepe, así como los jugadores colombianos Radamel Falcao (AS Mónaco) y James Rodríguez (Real Madrid), tampoco lo han hecho. Lo mismo para el contable irlandés de Mendes, Andy Quinn, y el multimillonario Peter Lim, y las sociedades MIM y Polaris.

Como explicamos en el artículo, los abogados de Cristiano Ronaldo, Senn Ferrero (en Espana) y Carlos Osorio (en Portugal), nos han indicado que los documentos en nuestra posesión fueron manipulados y falsificados.

El EIC ha hecho todo lo posible para autentificar dichos documentos. Ni Mediapart ni ninguno de sus socios del EIC han encontrado el mínimo indicio que podría dejar pensar que estos documentos fueron fabricados, remodelados o falsificados. Ninguno de los documentos publicados inicialmente en la web de Football Leaks han sido denunciados ante la justicia. Cuando propusimos al gabinete Senn Ferrero y a Carlos Osorio detallar sus acusaciones, y precisar los documentos a los que hacían referencia, estos no respondieron.

Carlos Osorio afirma que su persona no tiene nada que ver con este asunto: « No tengo nada que ver con la creación de estructuras de derechos de imagen para las personas mencionadas. Niego categóricamente las acusaciones contra mi persona. »

El Real Madrid ha rechazado responder a nuestras preguntas, justificando su reticencia en el hecho de tratarse de un robo ilegal de documentos.

El club ha precisado que cuando pagaba los derechos de imagen, se limitaba a cumplir con sus obligaciones fiscales, pagando sus debidos impuestos y respetando la ley española. Según el Real, « ninguna irregularidad de cualquier naturaleza ha sido jamás detectada », cuando las cuentas del club han sido controladas por las autoridades.

La administración fiscal española no ha respondido a nuestras preguntas, apoyándose en el secreto fiscal.

En Gran Bretaña, el club de Chelsea ha explicado que siempre ha respetado la ley en el pago de los derechos de imagen, especialmente en el caso de José Mourinho. Las autoridades fiscales inglesas no han deseado responder sobre los casos individuales, pero han explicado que analizan « los arreglos entre los clubes y sus empleados sobre la cuestión de los derechos de imagen para asegurarse de que cumplen con sus impuestos ».