El movimiento que repolitizó la calle en España

Por

Sociólogos y politólogos coinciden en que el 15-M, aunque ha perdido protagonismo, se ha transformado en un actor sociopolítico más disperso pero profundamente defensor de los servicios públicos y los derechos fundamentales. A dos años de su eclosión, la falta de determinación de prioridades y objetivos o la multiplicidad de acciones aparecen como sus debilidades. Por Elena Herrera de infoLibre.

Acceso a los artículos es sólo para suscriptores.

El 15-M [movimiento del 15 de mayo 2011] ya no es aquel estallido masivo, heterógeno y algo confuso que se plantó en las plazas para protestar contra la forma en la que los partidos clásicos, agotados políticamente, intentaban poner coto a una crisis a la que los indignados continúan llamando « estafa ». Sí sigue siendo la expresión pacífica de un malestar instalado en la sociedad a golpe de recortes y decretos y el germen de una resaca de movimientos ciudadanos alumbrados al calor de unas protestas que sorprendieron al mundo. Desmantelados los campamentos, con las asambleas descentralizadas a veces bajo mínimos, el 15-M ha ido convergiendo en nuevo actor sociopolítico más disperso y profundamente defensor de los servicios públicos –sanidad, educación– y de los derechos fundamentales –vivienda, prestaciones sociales... A grandes rasgos, es lo que sostienen expertos y analistas de los movimientos sociales y la comunicación polítca consultados por infoLibre en el marco del segundo aniversario del movimiento. Las claves de sus reflexiones pueden leerse a continuación.