La incertidumbre por el resultado electoral pilla a contrapié a Wall Street

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Después de apostar por una gran victoria del Partido Demócrata, el mundo financiero se enfrenta al escenario que más temía: el de un período más o menos largo de incertidumbre, confusión e impugnación.

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Wall Street ya había votado. Olvidadas las lecciones de las presidenciales de 2016, el sector financiero decidió, una vez más, confiar en los últimos sondeos: apostó por una ola azul (el color de los demócratas). Joe Biden debía imponerse a Donald Trump, pero los demócratas también iban a conseguir la mayoría en el Senado y en la Cámara de Representantes. Al cierre de la sesión, el 3 de noviembre, todos los índices bursátiles alcanzaban una de las mayores subidas registrada en una jornada electoral, según los analistas.

Horas más tarde, esos mismos analistas se vieron obligados a revisar todos sus pronósticos: las elecciones presidenciales de Estados Unidos se perfilaban mucho más ajustadas de lo esperado. Y resurgía el panorama negro de un período más o menos largo de incertidumbre, confusión y contestación. A medida que pasaban las horas, los miedos iban en aumento.

Las primeras consecuencias no se hicieron esperar en los mercados financieros. El yuan, el yen y el euro caían frente al dólar. Los bonos del Tesoro de Estados Unidos volvían a convertirse en valor refugio, registrando una dramática caída en los rendimientos debido a la demanda, mientras que los futuros de los índices del mercado bursátil de Estados Unidos se anunciaban al alza. La intervención en el Nasdaq tuvo incluso que ser detenida temporalmente por el aumento de la demanda, volviendo a tomar posiciones sobre los GAFA, amenazados por duros procedimientos antimonopolio en caso de una virtual victoria democrática aplastante. Posteriormente todo iba a cambiar tras las declaraciones de Donald Trump, que afirmaba haber ganado las elecciones y amenazaba con llevar el caso a la Corte Suprema.

Regreso de los valores refugio (evolución de los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. a 10 años). © Bloomberg Regreso de los valores refugio (evolución de los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. a 10 años). © Bloomberg

Sin embargo, en este punto los indicadores bursátiles son poco significativos. « Me voy a cuidar mucho de sacar la menor conclusión. Todos vimos lo sucedido en 2016. Los mercados no entendieron el impacto de la elección en las primeras horas cuando estaba claro que había ganado Trump », dice Brian Barish, jefe de Cambiar Investors, en declaraciones recogidas por Bloomberg.

La incertidumbre, incluso la preocupación, se está apoderando de los mercados y tal vez por mucho tiempo. Durante la última semana, el Vix, el índice del miedo que mide la volatilidad del mercado, se ha convertido una vez más en el índice principal de los mercados de valores de Estados Unidos; el aumento sin sentido de algunos valores del mercado bursátil desde marzo, cuando la pandemia se estaba apoderando de Estados Unidos, parece insostenible para muchos. Nunca antes había sido tan grande la brecha entre la esfera financiera, apoyada a distancia por las intervenciones de la Reserva Federal y el plan de apoyo de Estados Unidos, y la realidad económica, marcada por un aumento espectacular del desempleo, la precariedad y la pobreza. Y si la incertidumbre se prolonga, las poderosas correcciones no tardarán en llegar.

Más allá del nombre del futuro presidente de EE.UU., hay otro resultado que apasiona a los mercados financieros, el Senado. Contrariamente a las expectativas, el Senado parece destinado a seguir siendo republicano. Incluso si Joe Biden es elegido presidente, se encontrará en una especie de cohabitación con un Senado republicano. Para los mercados, esto significa que los grandes proyectos de transformación –importantes inversiones públicas en infraestructura, sanidad, clima, impuestos, pero también el fortalecimiento de las regulaciones tanto en el mundo bancario como para los Gafa– es probable que tengan grandes dificultades para salir adelante. Para su alivio.

« Menos impuestos », se congratulan algunos analistas, que se alarmaban ante la posibilidad de ver el impuesto de sociedades pasar del 21% al 28%, como prometió Joe Biden. Pero también « menos plan de apoyo », se preocupan otros, que piden nuevas intervenciones presupuestarias para apoyar la economía. Muchos inversores ya habían apostado por el plan de estímulo de dos billones de dólares prometido por los demócratas. Ahora dudan de que vea la luz del día. « Con una mayoría republicana en el Senado, sería muy sorprendente que el plan de apoyo –el estímulo– superara los 500.000 millones de dólares el año que viene », dice el economista jefe de Pantheon Macroeconomics.

La continuidad del plan de apoyo gubernamental, decidido en primavera para hacer frente a la pandemia y al confinamiento, ha dado lugar a una batalla campal en el Senado en las últimas semanas. Donald Trump y la mayoría de los senadores republicanos se opusieron a la ampliación de las medidas de apoyo adoptadas, en particular para las personas que han perdido el empleo o que trabajan a jornada parcial.

A su juicio, no se justifica la aplicación de nuevas medidas de apoyo a la población. Sobre todo porque la política monetaria ultracomplaciente de la Reserva Federal proporciona la liquidez necesaria a los mercados financieros y a las grandes empresas. Para los republicanos, esto es lo más importante.

Si bien la recuperación económica de Estados Unidos ya muestra signos de estancamiento, la perspectiva de no poder gozar de un nuevo plan de apoyo, con el que contaban muchos, ya está empezando a preocupar a los mercados. ¿Dónde estará el relevo para este mundo nutrido con dinero público?

Sobre todo porque hay una gran incertidumbre con los escenarios actuales  y con el recrudecimiento de los casos de Covid-19 en Estados Unidos. Sin encontrarse en la misma etapa que Europa, el país está viendo un aumento inexorable del número de pacientes en muchos Estados, particularmente en el Medio Oeste. Este riesgo, negado por Donald Trump y sus partidarios durante esta campaña, podría convertirse en un nuevo elemento que sacudirá un poco más a Estados Unidos en las próximas semanas: el país podría encontrarse ante una nueva crisis sanitaria y una profunda recesión, sin poder llegar a consenso político alguno.

Versión española : Mariola Moreno, infoLibresocio editorial de MediapartEdición Irene Casado Sánchez.

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