El presidencialismo francés, esta necedad política

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En Francia, un presidente desgastado puede cambiar la situación gubernamental por su propio placer político. Este presidencialismo nos embrutece e infantiliza. En una democracia inteligente y adulta, estos cambios serían el resultado de elecciones colectivas, las de la mayoría parlamentaria o del partido mayoritario.

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Todos los pedagogos lo saben: la enseñanza es la repetición. Así pues, en Mediapart, no nos cansamos de repetir, tanto bajo la presidencia de Emmanuel Macron hoy como bajo aquella de Nicolas Sarkozy o François Hollande ayer, que el presidencialismo francés es el enemigo fundamental de una república democrática y social, tanto que no deja de socavarla desde dentro, de corromperla y de debilitarla.